El Imperio de los signos, asignatura pendiente en nuestras librerías y nacida de la fascinación del semiólogo francés por Japón
David Felipe Arranz Estos veintisiete artículos fueron escritos al tiempo que S/Z, el ensayo semiológico que le suscitó la lectura del Sarrazine (1826) de Honoré de Balzac y que la crítica considera su mejor obra. El Imperio de los sentidos muestra la diferencia existente entre el sistema de signos de Oriente y el de Occidente; si en éste la estructura del signo está atravesada por un sesgo ideológico y una herencia cultural y religiosa, en Japón los signos sólo han de responder de sí mismos, han alcanzado una autonomía en su significante que se traduce en una complejidad de forma y una debilidad de fondo. Por el contrario, las palabras de Occidente aparecen completamente debilitadas. Esta oposición le parece a Barthes muy atractiva, ya que considera que el triunfo del consumismo y la superproducción han reorganizado en Estados Unidos y en Europa el lenguaje, desposeyendo al significante de su enorme carga simbólica.
 Portada del libro La cotidianidad japonesa y la celebración perpetua de la forma se convierten en el objeto de estudio del autor de El grado cero de la escritura: la comida –la tempura le merece todo un artículo- y el uso de los palillos, el pachinko o máquina tragaperras, la poesía y el haiku, las papelerías japonesas, el jardín zen, las reverencias, los planos y la organización espacial, etc., se presentan ante sus ojos como signos más puros, impresiones breves y concisas que desarrollan toda una poética del espacio. “Todo el Zen sostiene una guerra contra la prevaricación del sentido”, escribe en el capítulo más teórico del volumen, “La exención del sentido”: no se trata de significados ricos encerrados en formas breves, sino de un significado breve “que encuentra de golpe su forma justa”. Ese ajuste, ese cuidado por huir de lo superficial al que somos ajenos los occidentales es lo que define el símbolo oriental.El volumen contiene fotografías y anotaciones originales del semiólogo estructuralista que murió de una forma tan irónica en 1980; quien había prestado toda su atención a la moda y a los significados del vestido, falleció atropellado por la camioneta de la lavandería frente al Collège de France. Barthes “ve” el lenguaje y enseña al lector a ver como él los signos que nos rodean, disociándolos de su significado para descubrir nuevos horizontes de sentido y mirar con nuevos ojos hacia la cultura del Japón, en cuyas calles ocurre a cada instante la aventura infinitesimal del signo.
- Roland Barthes, El Imperio de los signos, Barcelona, trad. de Adolfo García Ortega, Seix-Barral, 2007.  * David Felipe Arranz es filólogo y periodista. Ha trabajado en medios como Radio España, Radio Círculo y en la actualidad colabora en la prensa cultural e imparte clases en el Máster de Gestión Cultural de la Universidad Carlos III de Madrid. Participa de forma habitual en congresos y jornadas sobre lengua española, literatura y cine. Es coautor de El Quijote en el cine (Madrid, Jaguar, 2005) y El universo de Alfred Hitchcock (Madrid, Notorius, 2006). Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 834 | Imprimir | E-Mail
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