En España se forman miles de investigadores cada año que acaban trabajando en el extranjero por la falta de oportunidades
Por Jaime Barrientos En España se forman miles de investigadores cada año que acaban trabajando en el extranjero por la falta de oportunidades. ¿Son mejores las condiciones en otros países? Buena prueba de la poca atracción que ejerce España para los investigadores está en que prácticamente ningún científico extranjero se plantea venir a nuestro país a investigar, mientras que hay cientos de excelentes investigadores españoles trabajando en el extranjero. ¿Quiénes se marchan?:
Ha sido y sigue siendo una práctica común de nuestros investigadores posdoctorales, obtener una formación adicional en otros países, fundamentalmente en aquellos con mayor desarrollo. Esta cultura de la “salida al extranjero” ha estado provocada por la precariedad general de nuestros laboratorios en el amplio sentido de la palabra. Incluso el propio Ministerio de Educación y Ciencia ha promovido (mediante las llamada becas posdoctorales en el extranjero) esta “cultura”, aunque con un programa a todas luces insuficiente para dar cabida a la demanda de los posdoctorales ya formados. De este modo, la mayor parte de nuestros posdoctorales encuentran cabida en laboratorios de otros países merced a la contratación que se les ofrece. ¿Por qué se marchan?: Al margen de la cultura tradicional de “salida al extranjero”, que no tiene por qué ser mala en sí misma, el mayor problema que encuentran nuestros posdoctorales, es que no existe suficiente oferta (ni pública, ni privada) capaz de absorber a todos estos doctores que han obtenido su título mediante una beca-contrato predoctoral. Ni siquiera aquellos pocos que lo consiguen encuentran una estabilidad mínima o un puesto de trabajo que justifique el valor añadido de su formación. Sin embargo, el problema no es tanto ¿por qué se marchan?, sino ¿por qué no vuelven?, y es aquí en donde vuelve a ser dramática la falta de oferta. Los programas de retorno que ha puesto en marcha el Ministerio de Educación y Ciencia (Juan de la Cierva e I3P del CSIC) son insuficientes. Más aún, el programa ministerial Ramón y Cajal, destinado a la recuperación de investigadores “seniors”, no supone una respuesta suficiente (ni en número, ni en dotación económica) para captar a un gran número de nuestros investigadores desplazados en otros países. Finalmente, el programa Torres Quevedo, que pretende cofinanciar a algunos investigadores con destino a la empresa privada, está teniendo un éxito más que discutible. Además, una dificultad añadida es que los proyectos de investigación con partidas presupuestarias específicas para personal no son frecuentes en España y generalmente están restringidos a áreas determinadas. La falta de una política científica seria y la ausencia de ofertas provocan que muchos de los investigadores contratados, incluso después de “haber dado la talla” con su producción científica, se vean abocados a una precariedad lamentable, buscando empleo entre las escasas ofertas y/o convocatorias de las instituciones. ¿Qué quieren los becarios? Aumento de los fondos destinados a la formación de investigadores y a su integración en el mercado laboral, una vez concluido el periodo de formación. Potenciación de la red de investigación y desarrollo en España, con una mayor integración en el marco europeo, y a través de un incremento en el gasto de I+D+i, con la estrecha implicación de las universidades, de los organismos públicos de investigación y de las empresas. Situación frente a Europa España está en una situación precaria en lo que a la I+D+i se refiere. Así, el porcentaje del PIB aplicado a la investigación y desarrollo supone aproximadamente un 1%, la mitad del promedio de los países de la Europa de los 15 (UE-15). A pesar de que el número de publicaciones científicas por millón de habitantes es sólo ligeramente inferior al de la UE-15, y muy próxima a países líderes como Japón, el número de investigadores es sensiblemente más bajo, especialmente en lo que se refiere al sector industrial. Para mejorar la situación actual es necesario un aumento sustancial de la inversión en I+D+i, que debe ir acompañada de una reestructuración de las actuales formas de contratación. Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 721 | Imprimir | E-Mail
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