Sólo tres de cada diez españoles ven el lado positivo de estas fechas. La Navidad no deja indiferente a nadie
Por Sonia Garde, Bien La Navidad no deja indiferente a nadie. Despierta sentimientos ambivalentes: buenos y malos. "A la gente o le encanta o le horroriza, siendo más preponderante esto último. En torno al 70 por ciento de los españoles considera negativo todo lo que implican estas fiestas como el tráfico, los compromisos, el consumismo, etc.", según detalla a BIEN la psicoterapeuta Marina Martín-Artoja. Suele ser una época que pone en evidencia los conflictos familiares, la ausencia de los seres queridos, los problemas económicos, las expectativas frustradas o la soledad. Estas razones, a juicio de la experta, provocan malestar y angustia, "pero no causan una depresión, ya que dicho cuadro requiere unos criterios más continuados". En esta línea, insiste en que "no se ha observado un aumento de las consultas clínicas por estos motivos, aunque durante el curso de una terapia psicológica sí se ha notado un incremento de la crispación, de la nostalgia y de la congoja entre los pacientes por las circunstancias". Los más vulnerables son personas mayores que viven solas, familias monoparentales e inmigrantes, precisa la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria. Para muchas personas, la Navidad se convierte en una época triste, de falsa felicidad e imposiciones sociales que acaban generando agobio y ansiedad. Ante todo hay que evitar caer en las redes del marketing moderno e intentar disfrutar estas fiestas con la familia y los amigos, indica el doctor en Psicología y vicedecano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, Amable Cima. Escenario de muchas emociones Estas fechas alteran el ritmo familiar, laboral, alimenticio, económico... "Descentra a cualquier persona, hasta al más sano, y si te dejas llevar terminas trastornado", advierte la psicóloga, quien aconseja "ponerse límites, en todos los ámbitos, ya que no los va a poner ni la sociedad, ni la familia, ni los anuncios, ni los comercios...". Pero no todo lo relacionado con estas fiestas es negativo. Al margen de la religión, se trata de una época muy especial, sobre todo para los niños, y para estrechar los lazos familiares. Además, se suelen intensificar las relaciones con los amigos, sin olvidar el intercambio de obsequios, un hecho que no es exclusivo de nuestra sociedad, según la psicóloga. Mucha gente encuentra satisfacción en el consumo y la mayoría compra cosas no para quedárselas, sino para regalarlas o para compartirlas. "Siempre es agradable un reencuentro, recibir regalos, que alguien se acuerde de ti... Y si no encuentras nada positivo, búscalo, que seguro que lo encuentras", aconseja Martín-Artoja. Claves para sentirte mejor Intenta ser positivo: No hay que dejarse llevar por las nostalgias pasadas, sino disfrutar del momento. Haz que los recuerdos de las personas que ya no están contigo se conviertan en algo agradable, rememorando las cosas positivas de ellas. Hablar abiertamente de ello te ayudará. No focalices tu atención en los puntos negativos. Busca tu propia felicidad: Disfruta con la gente que te apetece, sin compromisos. No te compares con los demás porque seguramente saldrás perdiendo. No es necesario pasarlo bien obligatoriamente. Pon límite al consumismo: Lo ideal es tener un presupuesto para los regalos, cenas, fiestas... No hay que dejarse llevar por la publicidad. Haz planes diferentes: Aprovecha los días libres para hacer cosas pendientes que no puedes realizar en otras épocas del año. A veces viajar es una buena opción para pasar las Navidades. Dedica tiempo para ti: Es un buen momento para meditar, pensar, disfrutar de la tranquilidad. Te servirá para tomar decisiones sobre qué harás en los próximos días. Busca la serenidad en los pequeños detalles. Aprovecha tus recursos: No es necesario hacer regalos muy caros o cenas inalcanzables. Echa mano de la imaginación o creatividad para hacer que los tuyos disfruten. No todas las cosas se consiguen con dinero. ¿La depresión 'blanca' existe? Lo que se conoce popularmente como 'depresión blanca' no es un término científico, ni se incluye en los tratados. Sin embargo, hay personas con cuadros emocionales que se encuentran a medio camino entre un duelo y un trastorno adaptativo, propiciados fundamentalmente por el recuerdo de los seres queridos ausentes y la autoimposición de una necesidad de ser feliz, según el doctor Iñaki Eguiluz, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Cruces (Vizcaya). Si se prolonga mucho o deriva en reacciones anómalas, se puede considerar la posibilidad de trasfondo patológico. Cada caso se debe estudiar de forma individualizada y sin alarma previa. Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 1043 | Imprimir | E-Mail
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