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dic 29 2007
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Escrito por Redacción Iberarte   
sábado, 29 de diciembre de 2007
Agatha Ruiz de la PradaLa divertida diseñadora te propone un  recorrido por el mundo de los sentidos celebrando una fiesta muy original

Por Jaime Barrientos

Agatha Ruiz de la Prada te invita a celebrar una fiesta muy original. La divertida diseñadora te propone un  recorrido por el mundo de los sentidos. Gusto, vista y olfato no deben faltar nunca en una reunión pero a veces se nos olvida que también existen el tacto, el oído y, por supuesto, el sexto sentido o sentido común que, según decía el pensador Ortega y Gasset, era el menos común de los sentidos...

Cada vez se recibe más en casa: es más barato que un restaurante y mucho más personal. Pero coincidiendo con Ortega y Gasset, la primera recomendación es que, si no tienes demasiado espacio, es mejor hacer sucesivas fiestas a que tus invitados se sientan apretujados. “Si no dispones de mucho tiempo lo más indicado es optar por una cena fría. Así lo tienes todo preparado de antemano y puedes atender mejor a tus amistades” recomienda Agatha Ruíz de la Prada.

Agatha Ruiz de la Prada
Agatha Ruiz de la Prada
“Prohibido agobiarse. Recuerda que la reunión es para que todos disfrutéis. No des nunca sensación de nerviosismo porque se la contagiarás a los demás que se sentirán entonces culpables”. Si estás sola en casa, reparte juego. No te importe pedir ayuda a la persona que sea más de tu confianza pero procura que conozca la vivienda de antemano, sobre todo la cocina y la alacena, porque si no sabe donde están las cosas perderás tiempo enseñándola y al final será peor el remedio que la enfermedad...

“Para agradecer el regalo que nos hacen nuestros amigos viniendo a casa, no está nada mal corresponder con otro. Es una bonita costumbre que se practica en muchos países y que nosotros deberíamos copiar”. Un jaboncito de olor o una vela de su color astrológico puede ser una buena idea pero, recuerda, es una “gracia”, y no conviene que pase de unos pocos euros.

La Vista es la que trabaja: “No hay nada mejor que una grata sorpresa. Redecora para la ocasión los espacios que vayan a ser utilizados por las visitas. Va dirigida a quienes ya conocen tu casa porque les divertirá el nuevo aire y a los que llegan por primera vez por tu originalidad”. No hay que hacer un gran desembolso: Puedes convertir el techo del salón o comedor en una jaima árabe, en una tienda medieval o en una selva. Seguro que tienes visillos gastados o sábanas viejas en un armario. Tíñelas, córtalas en tiras y partiendo del centro del techo, llévalas hasta las paredes, Si no te es posible, otra opción es utilizar guirnaldas de papel.

“Cena en la mesa o cóctel de pié, por la noche se suelen celebrar reuniones más o menos íntimas y para adultos y es bueno dar la sensación de misterio y relajación” y lo conseguirás colocando velas flotantes en agua, a poder ser delante de espejos para que dupliquen su resplandor, y en el centro de la mesa, sobre lavafrutas o pequeños cuencos.
 
“Los colores con los que puedes jugar si quieres dar solemnidad a la reunión son el azul y el blanco con unos toques de dorado”. Con tonos calientes la diversión está asegurada pero también pueden hacer su aparición las tensiones sexuales y las discusiones encendidas. “Evito utilizar el negro porque es un color que va bien para la reflexión en soledad pero tiene la virtud de apagar las conversaciones... El mantel o los salvamanteles deben jugar también con el color dominante que elijas”.
 
La iluminación también es importante “Gradúa las luces: brillante en el recibimiento, cálida pero luminosa en la comida, envolvente en la sobremesa y nuevamente brillante en la despedida”. Si quieres dar sensación de noche estrellada pon bombillitas, con destellos, enmarcando espejos o en los bordes del techo. En puertas y ventanas, guirnaldas verdes de las de navidad semejando follaje pero para quitarle el aire invernal le colocas flores de botón tipo margaritas (mejor si son frescas y naturales que de plástico o papel, aunque también valen).

A gusto de todos: sobre gustos hay mucho escrito pero bien es sabido que, sobre todo a los hombres, se les gana por el estómago. “Además de jugar con los colores y sabores, haz lo mismo con las texturas: las gelatinas se prestan muy bien a ello, son originales y reproducen los brillos de la iluminación”.
“Ten cuidado con las innovaciones, sobre todo si te da por preparar platos de otras culturas o con ingredientes y especias no habituales”. Por si acaso, entérate discretamente de sus gustos y preferencias y si no te es posible, haz un menú variado en el que haya todas las opciones: verduras, pescado y carne. Así nadie se quedará en ayunas....
“Para recibir, canapés de sabores suaves para que no saturen ni la pituitaria ni las papilas gustativas”. ¿Qué tal de queso emental con piña, queso manchego con uvas, cabrales con membrillo o foie gras con pepinillo?
Como entrante, una ensalada de berros y pensamientos para pasar luego a unas gelatinas individuales con gamba o carabinero y una ramita de cilantro, un tomatito cherry y media mazorquita de maíz en vinagre.
El plato principal puede consistir en un pastel de carne, córtala en lonchas finas, adornando con huevo hilado y acompáñalo con mermelada de arándanos, puré de manzana, mostaza, salsa barbacoa, etc.
Como postre, macedonia de frutas exóticas (mango, litchies, plátano, uvas, manzana, kiwi, fresas...) con queso de Burgos y un sirope de fresa por encima.
Prevenir es mejor que curar. En los cócteles y reuniones en los que está presente la Familia Real española hay una ley no escrita para los catering que recomienda rebajar el nivel alcohólico de las bebidas para que nadie meta la pata ante tan egregias presencias. “Si sabes, o observas, que alguno de los invitados bebe más de la cuenta, ve rebajando disimuladamente el nivel alcohólico de sus copas con un poco de agua. No lo hagas al principio, claro, porque lo notará.”

Tener tacto: los manteles y las servilletas de tela dan empaque a cualquier reunión y su tacto es más agradable que el del papel. La cubertería, de metal, nunca de plástico y las bebidas se deben servir en vasos de cristal. “Queda muy original colocar un menú por escrito en cada plato enrollado y atado en un lazo con una cinta. Para que no resulte ostentoso puedes hacer un guiño a los comensales poniendo nombres simpáticos o rimbombantes a los alimentos”, como por ejemplo: Las chuletitas de cordero de los pastos de Aranda en salsa de manteca con ajos y cebollas confitadas por la abuela...
”Si tienes toallitas pequeñas, humedécelas, mételas en el microondas unos segundos y preséntaselas a los invitados para que se limpien las manos: es un detalle y, además, es higiénico”.
“Lo ideal es que la vajilla sea de porcelana o de cerámica pero siempre que sea posible, jugando con los colores dominantes. Si es lo mejor que tienes, haz que la decoración juegue con su estilo”. Otra opción original es utilizar cristal: pídele a tu madre una de duralex transparente o de arcopal ahora que han vuelto los “sixties”.

Aromas que son recuerdos
“Se trata de hacer pasar un buen rato a las amistades y ya desde que se abre la puerta de tu hogar tienen que notarlo aunque sea de forma inconsciente. La sutileza de un perfume puede desatar muy buenos recuerdos”.
Para recibir utiliza esencias de cítricos (limón, mandarina, bergamota...) que, según las reglas de la aromaterapia, aportan optimismo y ganas de diversión.
“En la comida, nada. Ningún perfume puede mezclarse con el olor de los alimentos. Tras los canapés, abre un poco las ventanas y luego cierra. Haz lo mismo después de comer. En los postres vuelve a poner alguna fragancia, nardos, clavel o madreselva, y ofrece servilletitas perfumadas. Coloca jabones de olor en el cuarto de baño”.
En la sobremesa y el café, algún aroma de madera con notas de Ylang Ylang o incienso, darán pie a conversaciones sobre viajes y antiguos compañeros.
Para despedir, romero y lavanda, que tienen la virtud de emitir buenas ondas y proteger contra las vibraciones negativas.
Trucos para que todo salga bien hay muchos. Si la mayoría de los invitados no fuman, házselo saber a los que sí lo hacen, reserva una habitación y, para que no se sientan rechazados ni desplazados, coloca un cartel en la puerta con un nombre gracioso como “Sala de Humos” “Zona contaminada” ó algo por el estilo.
Agatha no es muy partidaria de organizar juegos pero están muy indicados los que se basan en el ingenio y forman grupos, sobre todo sí la reunión es grande y hay muchas personas que no se conocen entre ellas porque les ayudará a ponerse en contacto y compartir experiencias. Los grupos es mejor que los organices tú echando mano del conocimiento que tienes sobre las diversas formas de ser de tus invitados: no pongas a tres personas tímidas juntas, o a un matrimonio o pareja porque podrían aburrirse y, por supuesto, para que no se organicen conversaciones cerradas por razón de sexo, profesión, etc., alterna en la mesa y en los corrillos anteriores a la cena, hombres y mujeres, jóvenes y personas de la tercera edad y no se te olvide presentarles personalmente unos a otros por su nombre nada más llegar. “Debes dar la sensación de que no hay invitados de primera y de segunda sino que todos son igual de importantes para ti. Por eso, -recomienda Agatha- si las diferencias sociales, culturales, económicas o profesionales fueran muy grandes, abstente de hacer la presentación citando honores, cargos o títulos”.

Voces y ecos
“La música nunca debe imponerse a la conversación. Ve variándola. Yo siempre pongo clásica pero si las personas a las que has invitado son de la misma o parecida edad, es una original idea recibirles con éxitos “horterillas” de vuestra época pero con la suficiente distancia como para que la saciedad ya no indigeste”. Georgie Dann, Formula V, Los Bravos, Mecano, Alaska, Hombres G  son algunas opciones pero hay tantas como veranos y “eurovisiones”.
“En la comida, sigo pensando en clásica pero que sea ligera: la Primavera, de Vivaldi; Mozart, juglaresca medieval, etc. y, para el resto de la velada, guíate por tu intuición pero procura que la música alegre presida la reunión hasta que se hayan marchado todos los invitados”.

Reunión familiar

Tacto: “recibir en la puerta de la casa como acostumbran en India o en Polinesia, con collares de flores de papel pinocho de brillantes colores, divertirá a todos: a los niños y a los más mayores Tus hijos podrían ayudarte a confeccionarlos con lo cual, además, estrechas los lazos con ellos, les haces partícipes de la organización y se sienten responsables”. Si no los quieres hacer tú, en las tiendas de artículos de fiesta o en un Todo a Cien los encontrarás.
“Haz pinchitos, emparedados y canapés, cosas para comer con las manos: tocar las diferentes texturas es bueno”.
En la mesa, utiliza salvamanteles de papel charol troquelados, sobre todo si hay niños. La vajilla, de usar y tirar, haciendo juego con los mantelitos. Lo mismo con los vasos, pueden ser de plástico o de papel pero coordinados con los platos. La cubertería, de metal”.

Vista: “coloca guirnaldas, o banderitas (según gustos) en los marcos de las puertas y ventanas, ¿Por qué decorar la casa sólo en navidades? pero si te es posible juega sólo con tres colores”, dos que sean cálidos y uno frío: amarillo, rojo y verde; azul, amarillo y naranja, fucsia, blanco y verde, etc.

Gusto: “hacer entrar la comida por los ojos es fácil y divertido: puedes realzar los colores con anilinas alimentarias o decantarte por los suyos naturales”. La ensaladilla rusa cubierta de mayonesa te da el blanco, el puré de remolacha, el granate y la ensalada de zanahorias, el naranja. Pastel de arroz con azafrán relleno de atún con tomate, pinchitos de tortilla con una gota de ketchup y otra de mayonesa, hamburguesas, o pizzas con cara; alitas y muslitos de pollo fritos caramelizados... Las opciones son tantas como la imaginación.

Oído: “recibe con música alegre, de campanillas, pájaros, etc.. En la comida, folklore de cualquier parte del mundo a condición de que sea ligera y no excesivamente pegadiza o se te quedará grabada en la mente durante días... Para las copas y los cafés , algo relajante tipo chill out (rumor de fuentes, el sonido del mar, tamtames rítmicos graves), tradicional hindú o de los nativos americanos, etc. Para la despedida, otra vez música alegre, étnica mejor que regional”.

Olfato: “que al abrir la puerta huela a frescura. Lo conseguirás con una colonia infantil. Mantén luego la reunión con cítricos y florales y despídeles con sándalo, incienso o cedro, así conseguirás que los menores se calmen y vuelvan a casa tranquilos y relajados”.


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