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dic 30 2007
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Escrito por Redacción Iberarte   
domingo, 30 de diciembre de 2007
relojLentejas, flores, sal gorda o petardos. Cada país empieza el año nuevo con ritos diferentes

Por Guadalupe Sáez, Bien

Cada 31 de diciembre, la mayoría de los españoles esperamos ansiosos el momento de las campanadas a medianoche, que irán acompañadas de las famosas uvas que nos traerán suerte para el resto del año. Esta costumbre se remonta a principios del siglo XX, cuando los viticultores valencianos promovieron esta tradición para dar salida a los excedentes de producción. Así, cada país tiene sus propios ritos. En Dinamarca, por ejemplo, el día de año nuevo, los daneses rompen platos contra el suelo en la puerta de las casas de sus amigos y familiares para demostrarles su cariño. Aquí tienes más curiosidades.

Italia

Un escrito fechado en 1908 habla de que la noche del 31 de diciembre se deben comer lentejas, porque quien las come contará con dinero todo el año. Esa noche se consume un buen plato de lentejas con cotechino (especie de morcilla rellena de carne picada de cerdo) junto con el tradicional panettone. Además, a las 12 en punto, romanos y napolitanos arrojan los trastos viejos por la ventana para acabar con el pasado y dar paso a un nuevo año. En el Lido de Venecia, el día 1 de enero se celebra el ibernisti, una antigua tradición donde la gente se da el primer baño del año (el agua está a 6º). Acto seguido, se ofrece vino caliente.

Finlandia

La Navidad en Finlandia es una festividad centrada en la familia, sobre todo en los niños, quienes esperan entusiasmados, en la noche del 24 de diciembre, a su Santa Claus finlandés: Joulupukki. Según la leyenda, Santa Claus vive en Korvatunturi (Monte Oreja) a unos 150 kilómetros al noreste de Rovaniemi en el Círculo Polar Ártico. A 8 kilómetros de Rovaniemi se encuentra su taller, Santa Claus Village, donde se le puede visitar cualquier día del año (http://www.santaclauslive.com/). Por otra parte, en Nochevieja se adivina la fortuna del año venidero: dependerá de las formas que se originen tras derretir unas herraduras de estaño en un balde de agua fría.

Hungría

En el país magiar, la última noche del año se celebra como un acontecimiento social: las puertas de las casas se abren a todo el mundo y se recibe a quien quiera pasar a saludar. En Pest, se levantan las prohibiciones de estacionamiento, se suspende el tráfico y las calles se llenan de personas disfrazadas. A las 12 suenan las campanadas con el himno nacional. De madrugada o el primer día del año, lo típico es comer sopa de lentejas para que no falte el dinero el resto del año. El 6 de diciembre es el día que Santa Claus lleva los regalos. Entre los dulces típicos destaca el beigel (nueces o semillas de amapola molidas con azúcar) o el szaloncukor.

Japón

Aquí, las verdaderas celebraciones comienzan a partir del día 1 de enero. Este día, la gente acude en masa a los templos a rezar por el año nuevo. En los templos budistas, por ejemplo, se tocan las 101 campanadas y se quema incienso. Además, en Tokio, el emperador lee al pueblo, en directo y desde el atrio de su palacio, unos poemas en métrica haiku y en la caligrafía tradicional. Algunas parejas se van a la costa oriental a zonas próximas al mar para ver el primer sol del año. A mediados de enero, se celebra el mochisuki, una fiesta donde los niños liquidan los dulces navideños, en concreto, el mochi, una especie de albóndiga de arroz y se da por comenzado el año.

Brasil

Los brasileños no están libres de ritos y costumbres. El 31 de diciembre cenan un plato de lentejas, con el fin de tener dinero para el año nuevo. También con este fin, se comen tres granos de granada y se guardan las semillas en la cartera durante todo el año. El 1 de enero, la gente tira flores al mar para pedirle a la diosa Iemanjá que traiga buena energía para el año siguiente. Además, se suelen saltar siete olas y con cada una, se pide un deseo.

Por último, para quitar las malas energías y el mal de ojo y empezar bien el año, se toman una ducha que termina con sal gorda y agua caliente.

Alemania

Los alemanes tampoco se quedan atrás. Salvo en la región del Rhin, en Nochevieja no se come carne de ave porque se dice que la suerte se va con su vuelo... Despiden el año viejo brindando en honor a San Silvestre y reciben el año nuevo con petardos y fuegos artificiales para ahuyentar a los malos espíritus (en concreto, se gastan 60 millones de euros en pirotecnia). Además, siempre tratan de dejar en el plato, al menos hasta después de medianoche, algunos restos de la cena para asegurarse de que van a disfrutar de una despensa llena de alimentos durante el resto del año.


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