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Escrito por Redacción Iberarte
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jueves, 24 de enero de 2008 |
Blog de Ángel Casaña, redactor jefe de Fotografía de 'EL MUNDO', edita y comenta la imagen fotográfica de la semana
24 de enero.- Se ha marchado a su casa el modisto más influyente. Valentino Garavani subió por última vez a un escenario en el Museo Rodin de París. En la elección del lugar está el mensaje: el diseñador de moda ha sido elevado en su último acto a la altura de escultor. Y es que la pasarela, con sus excentricidades y extravagancias, reúne muchos elementos del arte. Sería un oficio efímero si no fuera por el registro que la fotografía hace de las modelos, fijando para siempre las caídas de las telas sobre sus, casi siempre, escuálidos cuerpos.  Foto:Benoit Tessier / REUTERS En su última coreografía, Valentino se movió entre su color rojo de siempre. Pintó un lienzo lleno de ninfas vestidas de ese color, que lleva precisamente su nombre. Unos seres mitad reales, mitad mitológicos. De escaso peso, casi etéreas y a punto de volar. Por la colección de fotos, sabemos que dejó sus espaldas desnudas dispuestas para colocar sus alas de libélula. Aunque nos quedaremos con esta otra imagen, un beso en rojo despedida.La fotografía encuadra una fracción de la pantalla que formaba parte del montaje final de Valentino. Un coro de ninfas posa en escarlata contra negro. Sus brazos como filamentos caídos o sujetando la cintura y sus labios encarnados forman una escena digna de Giacometti. Foto de portada: Benoit Tessier / REUTERS Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 719 | Imprimir | E-Mail
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