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mar 24 2008
Una incierta idea de nación contra Napoleón PDF Imprimir E-Mail
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Escrito por Redacción Iberarte   
lunes, 24 de marzo de 2008
Guerra de la IndependenciaEl Ministerio de Defensa de España, edita un libro colectivo sobre la invasión napoleónica, `La Guerra de la Independencia (1808-1814)´

David Felipe Arranz

La vacilante idea de nación en la España de 1808 a 1814 se esgrimió como razón de Estado contra la invasión napoleónica.

Las elecciones constituyentes de Cádiz buscaron asentar una base jurídica a una herencia ideológica dispersa y esgrimida ad hoc en diferentes etapas históricas por varios intereses. La idea de nación, que tantas veces se había puesto al servicio de la monarquía y de la religión católica, fue invocada de nuevo por la causa liberal, arrastrando los significados heredados. En este sentido, durante la Guerra de la Independencia, la resistencia hispánica invocaba en sus campañas el deseo de reinstaurar la figura de Fernando VII, que después sería el monarca español más abyecto de todos los tiempos, y la defensa de la unidad católica apoyada por el clero rural.

David Felipe ArranzEspaña es el país de las paradojas y nuestra resistencia a Napoleón, más una guerra entre Inglaterra y Francia por el dominio del mundo, fue una mezcla de confuso sentimiento patrio, francofobia, añoranza por la unidad de un pasado mítico y desagravio ante los desmanes de las tropas invasoras. Nuestro país carecía de la capacidad de respuesta para organizar administrativamente con solidez la idea de nación y fue víctima del engaño de un monarca absolutista y corrupto cuyo regreso propició un pueblo ignorante que había rechazado los avances ilustrados. Todo lo que olía a afrancesamiento fue rechazado de plano y las reformas y luces de la razón cayeron derrotadas por un populismo aglutinado en torno a ideas monárquicas y conservadoras.

La rebelión del dos de mayo de 1808 constituyó el último paso de un siglo de recelo hispánico, el XVIII, contra las reformas que pretendían traer la Modernidad a un país con importantes retrasos frente a otras naciones europeas. Como señala en el libro Guerra de la Independencia (1808-1814) que acaba de publicar el Ministerio de Defensa, uno de sus autores, José Álvarez Junco, fue el hispano un patriotismo negativo, nacido de un sentimiento antifrancés, no de una construcción positiva de la idea de identidad nacional, concepto que se perdía entre los meandros de un país disperso. Las tropas galas, que en un principio traspasaron los Pirineos para apoyar al Príncipe de Asturias frente a Godoy, fueron invitadas a salir cuando el pueblo comprobó que tras un movimiento de estrategia de alianzas políticas se escondían los afanes imperialistas y anexionistas de Bonaparte.

Por otra parte, este magnifico ensayo, trufado de espléndidos grabados y pinturas, pone de manifiesto la constante presencia en el imaginario español de un sentimiento de rechazo a las dinastías extranjeras, a los invasores absolutos, desde tiempo de los Comuneros en Villalar. Este ingrediente de resistencia a las monarquías extrañas es la base del liberalismo que, al correr de los años, fue ahogado sucesivamente por las coronas que pasearon su herrumbre por nuestra tierra y costumbres.       

- AA.VV., La Guerra de la Independencia (1808-1814). El pueblo español, su ejército y sus aliados frente a la ocupación napoleónica, Madrid, Ministerio de Defensa, 2007.


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