Michel Schneider retrata en su libro a la actriz a través de la relación con su psicoanalista Ralph Greenson
Schneider ha retratado a Marilyn en lo que él describe como "una novela falsa, una narración en la que todo es verdad y real, pero nada exacto". En ella se mezcla el Hollywood dorado con el infierno. Aquel lugar que parecía un Olimpo de plástico, donde todo el mundo pasaba por el diván. Un mundo de espejismos en el que algunos quedaron atrapados por identidades confusas: las que salían del cinemascope y las reales, que nadie se atrevía a tocar. Una obra que desvela las confidencias, los miedos, las obsesiones y los complejos de la estrella de Hollywood a través de las conversaciones con su último psicoanalista, Ralph Greenson, que trató a la desdichada tentación rubia en los últimos años de su vida, entre enero de 1960 y el fatídico 4 de agosto de 1962.
A partir de las cintas que la actriz le enviaba de forma periódica para vaciarse emocionalmente, y de una abundancia de fuentes, Michel Schneider, escritor y también psicoanalista, ha escrito una novela que intenta encontrar respuestas al enigma detrás de Marilyn Monroe, el mayor y más atormentado mito erótico que ha dado el celuloide. Pero el diván es sólo uno más de los escenarios de este puzzle que, desplegándose entre los años 40 y 60, nos conduce por fiestas, rodajes y estudios, saltando de Los Ángeles a Nueva York, de Viena a Londres, y por el que desfila un elenco de celebridades.
Últimas sesiones con Marilyn ofrece al lector el lado más oculto y desconocido de una mujer atormentada. Fugaces retratos de quienes marcaron su vida: sus maridos, Joe Di Maggio y Arthur Miller; sus compañeros de reparto Montgomery Clift, Dean Martin, Clark Gable, Yves Montand; los directores Billy Wilder, George Cukor y John Huston; los hermanos Kennedy, Frank Sinatra, Truman Capote… El objetivo último de la novela es componer un retrato de la Marilyn Monroe atormentada y en un agujero negro en la recta final de su existencia, que revele aquellas facetas de su auténtica personalidad con las que está menos familiarizado el gran público. De eso sufrió Marilyn desde que empezó a triunfar. Pero antes había padecido también de otras cosas que la empujaron a un terraplén trágico: "De abandono permanente", comenta Schneider. Primero por lo que le hizo su madre, que la dejó cuando era un bebé, y finalmente por el hecho de que el propio Greenson, que la trató sin ninguna limitación durante tres años, la dejara sin un ancla al que aferrarse psicológicamente cuando se largó a Europa a impartir una serie de conferencias. No fue muy consciente de que aquel viaje la hundía. Puede que la salida del doctor fuese una de las causas de su muerte. "También da lo mismo si se suicidó o alguien la impulsó a hacerlo. El caso es que ella deseaba más morir que vivir", concluye Schneider NOTICIA RELACIONADA Bert Stern desnuda a Marylin Monroe en "La última sesión" Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 775 | Imprimir | E-Mail
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