La Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla inaugura esta exposición sobre la vida de los niños en el Holocausto
Hoy miércoles día 30 de abril se inaugura en la Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla la exposición NO ES JUEGO DE NIÑOS. Niños en el Holocausto - creatividad y juego. La exposición está constituida por 12 paneles con imágenes y textos. El Holocausto puso fin, prematuramente, a la infancia de estos niños. Aún así, tanto los que fueran asesinados durante el Holocausto como los pocos que sobrevivieron continuaban siendo niños, a pesar de haber asumido también otras funciones. En algunos casos estos niños fueron el sostén de la familia, dando a sus padres el aliento y la esperanza para continuar su desesperada lucha diaria de sobrevivir.  Fotografia del cartel de la exposición El mundo de los niños judíos en Europa antes del Holocausto estaba caracterizado por una diversidad casi igual al número de individuos implicados: cada niño y cada familia, cada niño y su entorno inmediato, cada niño y el entorno cultural en el que fue criado. Algunos estudiaban en el “jeder” y vivían en un ambiente intensamente ortodoxo; otros estudiaban en escuelas estatales y su concepción era totalmente laica. Entre estos dos extremos estaba toda la gama de convicciones religiosas. Algunos de los juegos que los niños jugaban y de los libros que leían siguen formando parte de la cultura social de niño de hoy en día: juegos de calle y pelota, juguetes, juegos de mesa como el “Monopolio” y el ajedrez, libros como El jorobado de Notre Dame y Anne of Green Gables, y personajes de las películas de Walt Disney tales como el ratón Mikey y Blancanieves y los siete enanitos.Una vez asumido el poder por los nazis, en 1933, el sufrimiento de los judíos alemanes fue incrementando constantemente. Se promulgaron leyes que afectaron todo aspecto de su vida cotidiana, excluyendo a los judíos de la economía, de las instituciones educacionales generales y de otras tareas de la vida social. Las comunidades judías trataron de establecer sus propios sistemas educacionales. En número creciente, los judíos procuraron emigrar de Alemania, pero pocos países estaban dispuestos a acogerlos, debido a la agudización del antisemitismo. Muchos padres decidieron separarse de sus niños, enviándolos al exterior, para asegurar su futuro. Antes de estallar la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939, Aliyat Hanoar logró traer unos 5000 niños a palestina. Otros 9000 encontraron refugio en Gran Bretaña después de la Noche de los Cristales Rotos (Kristallnacht) de noviembre de 1938. Sin embargo, muchos miles no lograron encontrar asilo. La mayoría de niños que emigraron jamás volvieron a ver a sus padres. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los nazis y sus cómplices separaron a los judíos de sus vecinos y confinaron a millones de judíos en los guetos –barrios cercados habitados sólo por judíos, quienes no podían salir sin permiso. Durante varios meses –desde septiembre de 1943 hasta junio de 1944 –ocurrió en Auschwitz-Birkenau un fenómeno inusitado. Frente a los crematorios, los nazis establecieron un campo provisorio para más de mil familias de Theresienstadt que llegaron en dos transportes. Durante el día centenares de niños de esas familias permanecían juntos en las barracas, intentando desarrollar una vida normal –estudiar, jugar y cantar. El creador y director del “Bloque de Niños” fue Freddy hirsch, que organizaba las actividades con la ayuda de un equipo esmeradamente seleccionado de jóvenes instructores. Los niños, la mayoría de los otros miembros de sus familias y algunos de los instructores, Hirsch incluido, fueron asesinados seis meses después de su llegada al campo de exterminio. Después de la guerra, cientos de miles de sobrevivientes, entre ellos miles de niños huérfanos, surgidos de las ruinas de Europa buscaban el modo de volver a vivir. Algunos intentaron regresar a sus hogares, pero en su mayor parte eludieron esa solución, dado que sus familias habían perecido. Los aliados establecieron campos de desarraigados en Alemania, Austria e Italia. Muy lentamente, los sobrevivientes empezaron a volver a la vida. Algunos se casaron y algunos incluso tuvieron hijos. En los campos se preocupaban por el bienestar de los niños: se establecieron orfanatos, un sistema de búsquedas de familiares e instituciones educacionales. De los aproximadamente 250.000 judíos acogidos en Campos de Desarraigados después de la guerra, unos 160.000, incluyendo varios miles de niños, emigraron a Israel. *La muestra se presenta con la colaboración de la Casa Sefarad-Israel. NO ES JUEGO DE NIÑOS. Niños en el Holocausto - creatividad y juego. Del 30 de abril al 1 de junio Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla Valladolid Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 845 | Imprimir | E-Mail
Solo los usuarios registrados pueden agregar sus comentarios. Por favor, vaya a login, o regístrese. Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4 |