Los terrores sociales adoptaron las formas del expresionismo referidas a la trama protagonizada por el llamado Sindicato del Crimen
Por David Felipe Arranz. Henry Hathaway renovó el género negro al rodar íntegramente un guión de tensión excepcional en escenarios naturales: las inseguras calles de la gran ciudad. Nick Bianco (Victor Mature) es un presidiario, encarcelado por un espectacular robo de joyas, que se niega a delatar a sus compañeros. Mientras se encuentra en prisión, su mujer se suicida y sus dos hijas son enviadas a un orfanato; esa difícil circunstancia hace que Nick cambie de opinión y comience a ayudar en sus pesquisas al fiscal del distrito, Louis D’Angelo (Brian Donlevy), a capturar al resto de la banda. Tras la II Guerra Mundial, los terrores sociales adoptaron en el cine las formas del expresionismo referidas a toda trama protagonizada por el llamado Sindicato del Crimen. El beso de la muerte es representativo de esa falta de asidero firme de una Norteamérica que se decía fortalecida, pero que guardaba en sus cloacas toda una red organizada de criminales que golpeaba con saña la vida de los ciudadanos. Aquel choque entre el New Deal y el hiperdesarrollo del hampa ha constituido desde siempre una lógica obsesión de los mejores directores de la época, muchos de ellos emigrados de la Alemania nazi.
 Carátula de `El beso de la muerte´ Escrita por Ben Hetch y Charles Lederer, con una impresionante fotografía de Norbert Brodine que sentó las bases de los modos de filmación de los exteriores húmedos y nocturnos de la metrópoli, el filme plantea una maestra disposición creciente de la historia hasta el enfrentamiento final, atravesado por la tensión y el realismo. Ningún elemento es gratuito y Hathaway mide al milímetro consiguiendo a la vez una sensación de naturalidad los tempos de la película. El beso de la muerte precede en el motivo del delator protegido por la policía a Sin conciencia (The Enforce, 1951), de Bretaigne Windust, en que el fiscal del distrito ha de custodiar a un confidente del hampa al que sus antiguos compañeros tratan de quitar de en medio disparándolo desde la calle. En 1995 Barbert Schroeder rodó una estimable versión protagonizada por el imposible Nicolas Cage al que acompaña un siempre eficaz David Caruso. La película supuso el espectacular debut de Richard Widmark como el psicópata Tommy Udo y la escena en que arroja a la anciana inválida Mildred por las escaleras pertenece al imaginario popular de los grandes villanos del cine, además de servir de referente a actores como Joe Pesci, quien ha dado vida a un puñado de sádicos gángsteres en las películas de Scorsese. - El beso de la muerte (Kiss of Death, 1947), de Henry Hathaway. Edición del coleccionista en DVD por Vellavisión, con sendos documentales sobre Richard Widmark y Victor Mature.
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