Un largo camino hasta “Todo llegará” que es un sueño y una realidad, para compartir con todos vosotros
Nací en Segovia el 25 de Junio de 1975. Mis primeros recuerdos musicales son unas cassettes de los Beatles que escuchaba mi tío Luis a todas horas y toda la música que mi padre me iba enseñando. Cuando tenía 6 años, nuevamente por influencia de mi padre, comencé a estudiar solfeo y piano. Fueron comienzos difíciles porque a mí me parecía que algo que me gustaba tanto no podía tener nada que ver con lo aburrido que era el solfeo. En mi familia siempre nos ha gustado cantar y recuerdo muchos viajes en los que mi padre, mi hermana Lucía y yo cantábamos canciones de todo tipo. Canciones de los Stones como “She’s a rainbow” o “As tears go by”, Tom Waits, Van Morrison, Bob Dylan, Cat Stevens, Aphrodite Childs... Yo seguía creciendo ajena a que cantar se convertiría un día en mi profesión. La verdad es que a veces lo pensaba pero siempre decía, “bueno, quizás en otra vida lo consiga”, y mientras improvisaba conciertos imaginarios cantando con mis amigas. A los 18 años me trasladé a Madrid para estudiar Física y teatro con la ilusión de ser actriz. Lo de la Física duró un año porque yo no entendía nada y la cabeza no me daba para comprender la ley de la gravedad y a Chejov al mismo tiempo.  Portada de `Todo llegara´ Fue entonces cuando decidí estudiar filología alemana y buscar una banda con la que hacer versiones. Aquí empezó todo. El aprendizaje del alemán me llevo a trasladarme a vivir a Viena, con la idea de estudiar música y poder mejorar el idioma. Pasé el año ‘97 allí y conocí a músicos con los cuales sigo trabajando hoy en día. Se fraguó la idea de hacer un disco de electrónica con un toque español pero tuve que regresar a España porque hacían unas pruebas para una película donde la protagonista era una cantante. La película era “Shacky Carmine” y aunque no me reportó mucho trabajo como actriz fue una experiencia maravillosa y, casualmente, la primera vez que me dijeron que sí fue un papel donde la historia era sobre un grupo de música. Continué con mis viajes a Viena y grabamos el primer disco de ese proyecto del que se había hablado. El álbum se llamó “Amor” y el grupo Madrid de los Austrias. Posteriormente grabamos un segundo álbum e hicimos una gira por toda Europa.Mientras tanto, en Madrid yo buscaba continuamente la manera de hacer música con alguien, hasta que un día me comentaron que se buscaba cantante para un grupo de electrónica&soul, que con la influencia vienesa de la electrónica era lo que más escuchaba en ese momento. Creo que habré escuchado miles de veces los discos de Portishead o Morcheeba. Así que me encerré una noche con David Kano (hoy componente de Cycle) en su estudio de la Plaza del Dos de Mayo y salimos emocionados con una canción bajo el brazo. Así empezó Soulsugar, lo que sería mi banda durante unos años. Tocamos en muchas salas madrileñas, grabamos un disco en el estudio de David y hubo un momento en el que pareció que el disco podría salir, pero no sucedió así. Las cosas terminaron tan bien como empezaron pero yo sentí que tenía que tirar para otro lado. En este momento conocí a uno de los músicos y compositores que más admiro, Quique González, y me dijo: “solo hay un camino, siéntate al piano y ve a por la canción”. Entonces me di cuenta que así era, yo sola podía hacer canciones pasando horas sentada frente al piano y contando las cosas que me iban pasando y sin parar de escuchar artistas como Lucinda Williams, Gillian Welch, Rufus y Martha Wainwright, Damien Rice, Patty Griffin, Norah Jones, Mary Gauthier, Jeff Buckley, Dylan, The Band… y muchos otros que me han influido a la hora de escribir canciones. Colaboré en dos discos de Quique, “Kamikazes enamorados” y “Ajuste de cuentas”, y le acompañe en directo en muchos de sus conciertos. Tras un año y medio componiendo decidí que era el momento de empezar a enseñar esas canciones y rápidamente conté con el apoyo de una banda de lujo: Toni Jurado a la batería, Mario Raya a la guitarra, y Juan Gil al bajo, al que más tarde sustituyó Alejandro Climent. El apoyo de mi editorial y el entusiasmo de una discográfica me empujaron a entrar al estudio a grabar un disco de verdad. No habían pasado ni dos meses desde que grabé mi primera maqueta y ya estaba sentada delante de un piano en un estudio a las afueras de Madrid, rodeada de mis músicos, y con la dirección de Carlos Raya. Y en medio de la grabación me entregaron el Premio Guille a la mejor Canción de Autor 2007. Todo un lujo y un privilegio. Las sesiones de grabación fueron aprovechadas al máximo, y Carlos nos sacó lo mejor de nosotros, logrando que todo sonase lleno de orden y magia. Las canciones crecieron, otros músicos como Joserra Senperena o Luis Prado nos echaron un cable, y sentimos como el álbum se redondeaba día a día. Canciones como “Te queda mi amor” o “Nada importa tanto” ya estaban probadas en los conciertos, pero el disco también alcanza un alto grado de intensidad en canciones de otro tipo, como “Calada hasta los huesos” o “Nefetiti blues” “Todo llegará” es un sueño y una realidad, que espero compartir con todos vosotros. + Información: www.rebecajimenez.com Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 679 | Imprimir | E-Mail
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