Blog de Ángel Casaña, director de fotografía del periódico 'EL MUNDO', edita y comenta la imagen fotográfica de la semana
MADRID:-19 de junio.- Una ola de policías encapuchados vuelve a tomar las calles de una población del sur de España (Estepona) en un nuevo episodio de corrupción urbanística y lavado de dinero. Es extraño que sean precisamente los agentes quienes se ocultan tras un pasamontañas o cuyo rostro es tapado por los editores de las agencias gráficas. Pero hoy nos centraremos en la actitud del detenido ante las esposas. Se trata del símbolo último del apresamiento de un reo. Cuando las esposas no existen, en esos casos en el que el detenido es un personaje de alto nivel y no es mostrado esposado sino que aparece rodeado por un grupo de policías de paisano, el efecto no es el mismo. Esas ataduras de metal son el símbolo del final de una investigación y el conocimiento público de una persona como acusado. Veamos tres formas distintas de llevar las esposas. Ese episodio de Estepona nos trae nuestra primera imagen: el bochorno. LÓPEZ PERUJO / EFE Miembros de la Udyco (Unidad contra la Delincuencia y el Crimen Organizado) trasladan al juzgado de la localidad malagueña al arquitecto municipal, Ignacio de la Hoz. Fotografía de mucha fuerza (el hombre cabizbajo y la máscara del agente) y movimiento (los pies hacia adelante de ambos). Sin embargo, vayamos al detalle de las esposas. LÓPEZ PERUJO / EFE El detenido las oculta bajo su polo blanco, mientras es agarrado con fuerza por la mano del policía que acaba en un robusto brazo.
Segunda opción, la indiferencia, otra forma de 'vestir' las esposas. La protagonizó en Mallorca Gennadios Petrov, el presunto capo de la mafia rusa que cayó en la operación realizada en diversos puntos del país la pasada semana. Petrov no tiene inconveniente en que se le vea esposado mientras los agentes de la Guardia Civil le introducen en el coche.  MONTSERRALT T. DÍEZ / EFE Petrov entrecruza con fuerza sus grandes dedos a la altura del estómago sin ocultar los grilletes.  MONTSERRAT T. DÍEZ / EFE Tercera opción: el orgullo de llevarlas puestas. El etarra López Peña, alias Thierry, el día de su detención en el sur de Francia. Los gendarmes le conducen hacia un registro con las esposas cubiertas. El detenido se revuelve y las exhibe mientras grita sus patéticas proclamas. La curiosidad de la imagen es que la agencia France Press la transmitió con las esposas pixeladas. Tiene un motivo: en una ocasión un reo ganó un juicio contra la agencia una vez que resultó absuelto en el juicio.  JUSTY GARCÍA KOCH En la versión no censurada, Thierry se agita destapando las esposas que le atenzan sus gruesas muñecas. JUSTY GARCÍA KOCH Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 706 | Imprimir | E-Mail
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