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jul 16 2008
Vázquez-Figueroa: `Cuelgo mis libros gratis en Internet para ganar lectores´ PDF Imprimir E-Mail
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Escrito por Universidad Complutense   
miércoles, 16 de julio de 2008
Vázquez-FigueroaTodas mis obras son fruto de mis viajes y experiencia. A mis lectores les gusta ver en persona lo que yo antes les he narrado en mis novelas

Por Elena Sancho
Universidad Complutense

Ha sido cazador profesional, profesor de submarinismo junto a Jacques Cousteau, y ha viajado por más de medio mundo. Periodista y escritor, Alberto Vázquez-Figueroa acaba de publicar su última novela, Coltán, en la que desvela al mundo la poderosa obsesión por este mineral que muy pocos conocen. Para hablar de dos de las cosas que, quizá, más le gusten en este mundo -el viaje y el libro- estuvo presente en el curso Literatura de viajes: una historia de comunicación intercultural, dirigido por Francisco Esteve y Ángeles Rubio.

Coltán es su último libro, ¿de dónde surge la idea para escribirlo y ponerle, además, por título el nombre de un mineral?
Me di cuenta de que muy poca gente sabía que todos los teléfonos móviles, las televisiones de pantalla plana, los ordenadores personales y los satélites no podrían funcionar si no existiera el coltán. Vivimos en un mundo que está basado en el coltán. Si éste desaparece, desaparecerán todos esos aparatos.

Vázquez-Figueroa
El escitor habló de literatura y viajes durante su intervención
Algo difícil teniendo en cuenta la dependencia tecnológica tan fuerte de la sociedad actual...
Estamos rompiendo los puentes con el pasado. Ya no hay fábricas de televisiones antiguos, de ordenadores personales, muchos no quieren ni tener un teléfono de los de cable en sus casas.
Podía haber escrito un libro técnico, pero lo hubieran leído diez personas y no se hubiera tomado conciencia del tema. De esta manera, quiero que se vea. Todos los días nos están diciendo que cambiemos el móvil para no contaminar.
Mentira. Lo que hacen es llevárselo a Canadá para quitarle todo el coltán que tiene dentro y recuperar por lo menos un 25%. Estamos yendo hacia un mundo consumista y disparatado.

¿Compararía entonces usted al coltán con el petróleo?
El coltán es más importante que el petróleo. Lo que pasa que es menos conocido porque detrás hay intereses económicos y políticos. Las grandes empresas que antes querían dominar el petróleo ya se han dado cuenta de que petróleo hay en todas partes. En 1975, el Club de Roma dijo que en el año 2004 no quedaría una gota de petróleo en el mundo, ya que tan sólo quedaba poco más de un billón de barriles de petróleo en reservas comprobadas.
Hemos llegado a 2008, hemos consumido petróleo como locos, pero resulta que ahora se han descubierto 8 billones de barriles de reserva. Y, curiosamente, en el año en que más reservas comprobadas ha habido, que es éste, se ha duplicado el precio del petróleo.
Los supuestos expertos no aciertan ni una. En 1975 escribí Marea Negra, en el que avisaba que todo lo que se decía era falso y que habría petróleo suficiente para 300 o 400 años más. Sin embargo, el coltán está compuesto por unas piedrecitas que se encuentran sobre una llanura, y esas llanuras ya se han visto dónde están. Un 10% en Australia, un 10% entre Tailandia y otros países pequeños, y un 80% en El Congo. No hay a la vista ningún sustituto.

¿Viajó usted a África para documentarse sobre el tema?
Yo he vivido 21 años de mi vida en África, 14 en Sudamérica, dos en Polinesia. Zonas donde hay coltán. A mí me hablaban de este mineral y me decían que estaba provocando una serie de guerras. Las Naciones Unidas reconocen que todas las últimas guerras que ha habido en el centro de África, y que han originado cuatro millones y medio de muertos, son por culpa del coltán, por su dominio. Al vivir allí y conocer aquello, el olfato periodístico te dice algo y entonces empiezas a investigar. Es un mundo que pende de un hilo de coltán.

¿Tiene entonces este libro un contenido más político-social que de aventura?
Tiene de todo. Para que el libro dé idea a mucha gente, tiene que tener acción, aventura, un cierto misterio, tiene que intrigar. Tengo que hacer que la persona en la tercera página se pregunte qué va a pasar o por qué los Estados Unidos intentan apoderarse del control del coltán.
El vicepresidente Cheney es un hombre de ambiciones inauditas y ya que no puede dominar ni el Gobierno de su país ni el petróleo, sabe que si gobierna el coltán dominará las comunicaciones.

Es usted un viajero nato, vivió en África su infancia y adolescencia y fue corresponsal de guerra durante muchos años. ¿Qué le ha aportado el periodismo a sus libros y a su vida?
Todo. Yo quise ser escritor y por eso me hice periodista. Desde que vivía en el desierto, en donde no hacía más que leer libros. Vine a Madrid a estudiar en la Escuela de Periodismo y cuando salí tuve la posibilidad de hacerme profesor de submarinismo con Cousteau. Después de un par de años, me fui con dos amigos a viajar por el mundo y compramos un barco pequeño. Volví a África donde me hice cazador profesional.
A mi vuelta la revista Destino de Barcelona me contrató como corresponsal viajero. Al cabo de un tiempo, después de haber viajado por todo el mundo, La Vanguardia me llamó y me fui como su corresponsal para toda Sudamérica con base en Río de Janeiro donde viví más de un año, hasta que surgió la guerra de la República Dominicana. Un conflicto que fue muy importante para mí profesionalmente, ya que tuve muchos éxitos. Fue después de la misma cuando me contrataron como corresponsal de guerra. Más tarde lo sería también de TVE.

¿Mientras tanto seguía escribiendo?
Sí, siempre continuaba escribiendo. Publiqué 14 libros sin ningún éxito, hasta que, de repente, publiqué uno que sí lo tuvo: Ébano. Después vinieron Tuareg, Océano, Yaiza, entre otros.

¿De cuál de sus novelas se siente usted más orgulloso?
Tuareg. Es un gran libro. Los demás son buenos, regulares o malos. En este mundo sólo ha habido dos escritores que realmente han acertado muchísimo. Uno era Shakespeare, que escribió 20 ó 30 obras geniales; otro era Don Benito Pérez Galdós, que escribió sobre todo lo que se le planteó.

¿Son sus libros fruto de sus viajes?
Son fruto de los viajes y de la experiencia. Si yo no hubiera viajado no podría escribir este tipo de libros, porque yo sólo escribo sobre los sitios donde verdaderamente he estado. Nunca me verás escribir algo sobre Noruega, de allí lo único que sé es que tengo una nieta guapísima pero que hace un frío del carajo (risas). A la gente le gusta de mis libros ver que yo conozco aquel lugar y que si van allí todo lo que les he narrado es así.

Sus lectores pueden ahora descargarse prácticamente toda su obra en un portal de Internet, ¿son las nuevas tecnologías una fuerte arma de venta para la literatura?
Claro, yo las he colgado gratis. Hay quien no puede comprar los libros por motivos económicos o por razones de distancia. Así hago un favor y, además, gano un lector.

Fotografía Nacho Calogne

Cursos de Verano
Universidad Complutense de Madrid


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