La multitud corre para conseguir una primera fila, después de 48 horas al raso. “Pero ha merecido la pena”, dice una de las fans
El día del concierto de El canto del loco en Barcelona, donde 18.000 almas corearán los temas del nuevo disco “Personas”- 200.000 copias vendidas hasta la fecha-, un equipo de Cuatro vive desde cerca la tensión de la prueba de sonido, donde Dani, el cantante, David a la guitarra, y Chema con el bajo, no terminan satisfechos. Al mismo tiempo, las fans se agolpan y pisotean mientras se abren las puertas. La multitud corre para conseguir una primera fila, después de 48 horas al raso. “Pero ha merecido la pena”, dice una de las fans que podrán tocar, o, si hay suerte, besar a Dani Martín durante su actuación. En el camerino, el grupo calienta la voz con canciones de Fito. El mítico Loquillo se deshace en elogios con ellos. Junto a la pequeña gran familia que mueve El canto del loco está Luna, una niña de nueve años que desde el día que conoció al grupo lleva su enfermedad con una sonrisa. Empieza la cuenta atrás en los proyectores del Palau Sant Jordi de Barcelona. Gritos. Histeria. Mareos. Dani, su primo David, Carlos el batería, Isaac el teclista, Chema y “Tibu” el mánager, se besan y abrazan. “Wasabi” es su grito de guerra antes de salir a tocar. Por delante, dos horas de espectáculo de luces y sonido. Y un torrente de energía que demuestra por qué es uno de los grupos con más tirón de este país. De pronto, Dani tiene calor. Y empiezan los desmayos… Esta es sólo una de las secuencias que se podrán ver en el reportaje especial El canto del loco, que Cuatro estrena hoy domingo 20 de julio. A lo largo de 50 minutos, los reporteros Nacho Medina y Sonia López han retratado a estos tres ídolos de masas como nunca se les ha visto. Es un reportaje cargado de “locura” y ternura, en el que los espectadores podrán descubrir que detrás de unas estrellas de la música se esconden tres chavales que un buen día decidieron formar una banda y romper el corazón a miles de fans. “No vengo nunca más en AVE”, grita Dani, parodiando en clave de humor a una folclórica que se sentía observada y perseguida en la estación de tren. Hombres con traje y corbata, azafatas que llevan el single “eres tonto” en su móvil y que, tímidas, y tras servirles el desayuno, se acercan al grupo para hacerse fotos con ellos. El reportaje mostrará momentos irrepetibles. Como el vivido en el popular barrio del Raval, donde Dani Martín es abordado por un indigente que le hace un preciado regalo. En ese momento surge la magia. Todos hablan de sus músicos preferidos, de Elvis, de Miguel Ríos, de Pata Negra. Chema y David preguntan al hombre que lleva 30 años en la calle dónde duerme y qué lleva en su carrito de la esperanza. Mientras, una quinceañera asiste atónita al momento. Y decide llamar por el móvil. “¿Dani, te puedo pasar a mi amiga que no se cree que estoy delante de ti?”. El vocalista del grupo habla con ella y se lo pasa a David. En ese momento, un señor grita de alegría al ver al grupo e improvisa un baile delante de ellos. Después, visitan tiendas de discos de vinilo, las preferidas de Chema, eternamente pegado a sus chanclas de playa- “soy de Santander y así por lo menos tengo presente la playa, confiesa”- y acuden de madrugada a dar las buenas noches a los fans que duermen desde hace dos días en las puertas del Palau Sant Jordi de Barcelona. “Hace diez años vine a currar a este estadio a montar una portería de fútbol para un concurso, y ahora hay gente que viene desde cualquier lado para ver un concierto nuestro”, cuenta Dani Martín con cara de asombro. Mientras, Chema firma un autógrafo en un sobre de salchichón a uno de los héroes que dormirán en la calle. “Carlos, quiero que estos chicos puedan acceder mañana al camerino, explica Dani a su manager”. Entonces se produce la eclosión: lágrimas, abrazos y gritos de alegría entre sus fieles. “¿Ese es Dani Martín verdad?” “¡David qué guapo eres!” “Chema por favor hazte una foto conmigo!” Son las siete de la tarde en la Rambla de Barcelona. Dani Martín, David Otero y Chema Ruiz, patean la zona más concurrida de Barcelona en busca de unas zapatillas de deporte. “Se me han olvidado y queremos correr por el Paseo Marítimo para hacer ejercicio el día antes del concierto”, cuenta David. Entre gritos, persecuciones y ataques de histeria de los seguidores, consiguen su objetivo. El canto del loco es algo más que un grupo de música. Es un fenómeno social de carne y hueso que ha compartido todas sus horas de hotel, de compras por la calle y de camerinos con un equipo de Cuatro. A pesar de que ellos se empeñan en decir que “son solo personas”. Domingo 20 de julio, 22h45 en Cuatro TV
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