La Fundación UNICEF Comité-Español reconoce la labor cultural, social y humana de personas y organizaciones que colaboran con UNICEF
MADRID-Los Premios UNICEF-Comité Español, que tienen carácter anual, se conceden en once categorías nacionales e internacionales. En su edición 2008, han recaído en las siguientes personas, organizaciones e instituciones:
Premio a la trayectoria personal: China Keitetsi, ex niña soldado del Ejército Nacional de Resistencia de su país, Uganda, por su lucha contra la utilización de menores como soldados en los conflictos armados. Premio Los niños primero: Brigada de Investigación Tecnológica del Cuerpo Nacional de Policía, por su respuesta a los retos que plantean las nuevas formas de delincuencia en la red. Cooperación al desarrollo: - Fabiola Sotelo, Directora General de Cooperación Exterior de la Xunta de Galicia, por su esfuerzo personal e institucional a favor del fomento de una política de cooperación al desarrollo basada en la lucha contra la pobreza y el impulso del desarrollo humano sostenible. - Consejería de Empleo y Bienestar Social de Cantabria, por su trabajo y esfuerzo en el establecimiento de una política enfocada hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Voluntariado: - Federación Catalana de Grupos de Apoyo a la Lactancia Materna y Lliga de la Llet-Catalunya, por su apoyo y promoción de la lactancia. Sensibilización y Movilización Social. - Observatorio de la Infancia y Adolescencia del Principado de Asturias, por sus avances como institución vigilante del seguimiento y la promoción de la Convención sobre Derechos del Niño. - Parque Nacional del Teide, por su dedicación, empeño y profesionalidad en su participación en actividades de participación infantil dentro de la campaña de lucha contra el VIH/SIDA. Educación en Valores: - Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, por su impulso al programa Enrédate con UNICEF en todos los centros de secundaria de la región extremeña. Deporte a Favor de la Infancia: - Donosti Cup, por su aportación al deporte y al intercambio cultural a través de la integración y la participación infantil y juvenil. Cultura a Favor de la Infancia:  Portada del Libro Niña Soldado - Palau de les Arts Reina Sofía, Fundació de la Comunitat Valenciana, por su generosa y desinteresada participación en la realización del Concierto Extraordinario del Mar a favor de los proyectos de UNICEF para de la infancia.- Programa El Conciertazo de TVE2, por su fomento de la cultura en defensa de los derechos de la infancia. Comunicación: - Javier Fernandez Arribas y Myriam Noblejas, autores del informe Cómo informar sobre infancia y violencia, por su trabajo para el cumplimiento y la protección de los derechos de la infancia en los medios de comunicación. Responsabilidad Social: - Fundación Iberostar, por su constante apuesta y su reconocido trabajo en el desarrollo social y humano, tanto en España como en América Latina. Promoción de la Salud y el Medio Ambiente: - Pilar Mateo Herrero, científica, empresaria y humanista creadora de La pintura que salva vidas, por su compromiso en la lucha contra la pobreza y en la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones menos favorecidas.
China Keitetsi, ex niña soldado
Su infancia y su adolescencia le fueron robadas a China, quien, entre los 8 y los 18 años de edad, fue niña soldado en el Ejército Nacional de Resistencia (NRA) de Museveni, en Uganda. Ahora, de 28 años, ha decidido contar su experiencia para contribuir a la lucha contra la utilización de menores soldados en las guerras.
China Keitetsi tenía 9 años cuando se unió al Ejército Nacional de Resistencia (NRA) de Museveni, en Uganda. En su huida de los malos tratos que sufría en su casa, se topó con los miembros de este grupo rebelde que avanzaba ya con varios menores de edad entre sus filas. En ese momento comenzó la vida adulta de esta niña hoy convertida en una mujer de 28 años con dos hijos que acaba de publicar el libro Mi vida como niña soldado (Ed. Maeva) donde relata su vida y su experiencia.
A pesar de los años transcurridos, todavía le cuesta explicar con palabras esos diez años de su vida, revivir el miedo constante, la brutalidad de sus acciones, la pérdida de su infancia y adolescencia. Sólo era una cría, pero a los pocos días de unirse al NRA, China ya tenía un fusil entre sus manos. “Nos decían que esa arma sería, desde entonces, nuestra mamá y los mandos militares eran como dioses; sus vidas importaban más que nuestras propias vidas”.
Las niñas, además, deben estar a disposición de las demandas sexuales de los oficiales porque “como mujer, sirves a los mandos. Todo el orgullo que puedas tener se te va. Te sientes sucia. Y luego, al volver a la aldea, ya eres distinta a las demás. No te preocupa tu aspecto, nadie quiere casarse contigo porque te tienen miedo y porque no quieren asumir la carga de los hijos que has tenido”, dice China que recuerda el miedo de dar a luz a su hijo con 14 años en el ejército o la experiencia, imborrable ya, del aborto que le practicaron cuando era guardaespaldas de un mando. “Cada vez que veo un cuchillo, siento de nuevo aquella sensación de su filo cortándome las entrañas”.
En busca de una oportunidad
En 1995, China consiguió escapar del ejército, dejó atrás a su hijo y su país, hasta llegar a Sudáfrica. En 1999, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados la envió a Dinamarca, país que la acogió como “una madre”. “Durante toda mi vida nunca pude hablar de mis sentimientos, de mis miedos, de nada. Al llegar a Dinamarca me sentía de nuevo como una niña, y allí cuidaron de mí, me ayudaron mucho”.
Allí comenzó el proceso de rehabilitación que le ayudó a darse cuenta de que lo normal no es ser madre a los 14 años, ni vivir tantas malas experiencias cuando todavía eres una niña, como ocurre en su país. “En el momento en que coges un arma, has perdido tu infancia. La gente no te ve como un niño, sólo ve el arma que tienes en las manos. Nuestros líderes crees que eso es normal, y nadie se queja, ni los padres ni las madres”, continúa China. “Yo ahora, tengo suerte. Puedo llorar, puedo sentir, pero hay miles de niños allí que no pueden hacerlo”.
Fuentes: UNICEF/Mujereshoy/IBERARTE Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 402 | Imprimir | E-Mail
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