Marí, director del MACBA: `Las colecciones del Prado o del Louvre no son modelos que se puedan repetir con el arte contemporáneo´
Por Julio Vallejo Universidad Complutense de Madrid ¿Cómo debe ser un museo en el siglo XXI? ¿Se debe primar la creación de sensaciones frente al conocimiento del visitante en los espacios dedicados al arte contemporáneo? Las respuestas se encuentran en el curso Coleccionar, exponer. Historia del Arte y arte del presente en los museos españoles del arte contemporáneo. Su director, Bartomeu Marí, también máximo responsable del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), ahonda en la entrevista en estos asuntos relacionados con la diosa Atenea y sus fieles. «Un museo es un proyecto intelectual y no una máquina de hacer exposiciones». Son palabras suyas, pero ¿cómo debe ser un museo de arte contemporáneo en la actualidad, según está máxima? Un museo es una institución cultural de primera necesidad, como el servicio de bomberos o el de sanidad, aunque se mida su eficacia en términos opuestos a cómo se mide en estos servicios. Está cercano a lo que es la estructura de educación abierta a todos y de utilidad muy extensa. Un museo es un instrumento para conocer, disfrutar y existir en el momento que nos ha tocado vivir. El museo de arte contemporáneo tiene varias contradicciones en su definición. Una de ellas es que nuestra concepción de museo nace en el siglo XVIII de los botines de guerra o de aquellos artefactos con una finalidad estética que una élite podía interpretar, en oposición al resto de seres humanos, que no tenían ni idea de cómo funcionaban esos códigos visuales. Los museos de arte contemporáneo, de todo esto, tienen sólo la palabra museo. Pienso que es una institución que educa, entretiene y comunica una información muy particular sobre el momento en el que vivimos, que pide una atención particular también por parte del ciudadano, que decide convertirse en usuario de ese museo. Prefiero hablar de usuarios del museo que de visitantes. No se visita un museo como un mercado. El sentido que tiene el museo de arte contemporáneo es el de actuar como catalizador de ideas, opiniones, espacio público de disenso y actor de un proyecto intelectual común. El museo es una institución que dialoga con los diferentes participantes en ese acto, que son los artistas, los que crean opinión sobre el arte en el momento en que vivimos –los críticos– y, fundamentalmente, con el usuario para el que el museo está hecho.  Bartomeu Mari, director del MACBA ¿Qué hay que primar en un museo de arte contemporáneo: la sensación o el conocimiento? ¿Se pueden combinar ambos? Son dos modelos de funcionamiento de museos que no son excluyentes al cien por cien, pero sí es verdad que hay museos que priman uno más que otro. Dominan más el panorama aquellos en los que prevalece la sensación más que el conocimiento. De todas maneras, con el arte, el conocimiento se adquiere sobre todo a través de una sensación de los sentidos. Yo soy profundamente materialista y empirista, y pienso que no hay ideas que floten en la atmósfera sin ningún sustrato material que las sustente y ningún sujeto que las reciba o las produzca. Las políticas de muchas instituciones museísticas han primado en los últimos años el efecto de sensación o evento sobre el efecto de conocimiento. Lo que yo llamo conocimiento relativo a la experiencia del arte no es un conocimiento mesurable matemáticamente, porque no se puede medir ni se puede pesar. Se produce una información que no está en los libros, la tele y que tampoco encuentras en la calle al pasear.Muchas veces, se plantea que, al primar la sensación sobre el conocimiento, los museos se podrían estar convirtiendo en parques temáticos, ¿qué piensa usted de este tipo de afirmaciones? No creo que se pueda generalizar diciendo que los museos son tal cosa o tal otra. Se puede decir que sí hay ciertos museos que se comportan como parques temáticos. De todas maneras, el problema al que nos referimos al diferenciar esta dicotomía es si el arte es una forma de comportamiento que nos ayuda a existir en el mundo en que vivimos o si es un conjunto de artefactos que utilizamos para decorar nuestros interiores privados o institucionales. Considero que, a principios del siglo XXI, la tradición del arte que hemos heredado y con la que convivimos no puede pretender únicamente decorar. Aunque no tengo nada contra ello, el arte que me interesa, que considero importante y que voy a proponer desde la actividad institucional, no tiene nada que ver con la decoración y sí con el conocimiento de la propia razón, de estar en un momento y un espacio dado ahora mismo. Otra disyuntiva que muchas veces se plantea es si es preferible tener pocos pero grandes museos en una ciudad o si, por el contrario, son recomendables más salas pequeñas y especializadas. ¿Cuál cree que es el modelo más adecuado? Yo prefiero un bosque a un gran árbol que llegue muy alto en la atmósfera. Es evidente que la diversificación de las colecciones tiene ventajas e inconvenientes. No pienso que estemos en la disposición de crear o de mantener colecciones enciclopédicas hoy. Yo estimo que las colecciones del Prado o del Louvre, que llevan mucho tiempo siendo lo que son, no tiene razón de ser que sean alteradas, pero no son modelos que se puedan repetir con el arte contemporáneo. Si nos referimos también a museos como el MOMA o el Centro Pompidou, vemos que son modelos que se crean después de la Segunda Guerra Mundial y que tienen acceso a un patrimonio al que nosotros no podemos acceder, porque no hemos creado ese patrimonio. En nuestro caso, pienso que nuestra función debe ser qué añadimos nosotros a la Historia del Arte que no esté ya dicho. En el terreno de las colecciones de Arte Moderno, no es que todo esté dicho, sino que, en términos de patrimonio e ideas, los centros de creación de opinión y conocimiento están identificados. Respecto a lo que ocurrirá a partir de hoy, eso es otra cosa. Aquí es donde nos planteamos si la abundancia de centros de arte y de museos que hay en España creará una masa crítica de conocimiento, de programación y de discurso de opinión que sitúe esta producción y contexto dentro de los liderazgos de creación de la cultura contemporánea. Por eso opino que un museo es un proyecto intelectual. No es un edificio, no son paredes muy gordas y no son solamente contenedores de ideas de muy lejos, sino que la identidad de estas instituciones pasa por la producción propia. Son ideas, eventos y patrimonio, aunque siempre predominando las ideas. ¿Cómo aplica estas ideas al Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), que usted dirige? Realmente, la aplicación de estas ideas al programa viene marcada por la producción propia y el fortalecimiento del equipamiento del equipo científico del museo. Asimismo, exigimos que la ejecución de esas producciones tenga una calidad muy alta. Cursos de Verano Universidad Complutense de Madrid Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 500 | Imprimir | E-Mail
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