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Escrito por Redacción Iberarte
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sábado, 06 de marzo de 2010 |
 Con una veintena de libros editados sin contar sus aportes académicos, Aguaded sorprende cada vez más como trovador.
De SAL se dicen muchas cosas. Pero las que más me gustan son las que escribe sobre él Jack Landes. Dice el tal –ectoplasma que se le parece mucho- que Aguaded tiene grandes defectos: que es “impaciente, indiscreto, maleducado en el comer y en el beber, pero nunca soberbio, vengativo o traidor”.
En fin… opiniones hay muchas, como se sabe. Pero independientemente de lo que diga su heterónimo, Aguaded aparte de otras muchas cosas es un habilidoso creador.
Con una veintena de libros editados sin contar sus aportes académicos, Aguaded sorprende cada vez más como trovador. Hoy deseo hablar de “Salario”, un libro de poemas que fue galardonado con el premio andaluz de poesía Villa de Peligros en 2009, quizás, porque “… las palabras que no se dicen se envenenen dentro”. Y Santiago, con sus (ven)idas, con sus (des)apariciones, con sus (des)aciertos… es una persona que atrae el (des)amor de los otros.
 Santiago Aguaded y la portada de Salario Su olfato para los poemas/perfumes, han hecho de este lepero una pituitaria andante capaz de rastrear caminos inéditos en los que las historias de otros seres, reales o ficticios, han venido a conformar el baluarte de su devenir, de su eguijarrado tránsito. Tan solo Süskind imaginó para su personaje Joan-Baptiste Grenouille tanto alarde para los aromas. “Salario”, editado por el ayuntamiento de Peligros y la diputación de Granada, nos muestra a un escritor consolidado que intenta ir más allá de sí mismo para buscarse como individuo, cuestión que no es fácil… y a veces -para muchos- ni recomendable. Él, sin embargo, sigue su camino. Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Imprimir | E-Mail
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