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La primera invitación al consumismo es el tamaño de los carritos así tendrá la sensación de no haber comprado casi nada.
Por Jaime Barrientos
Colores y música juegan un importante papel en los grandes almacenes: repetitiva, machacona y estridente en la zona joven y atractivas voces que recuerdan las ofertas y novedades en otras plantas y secciones. Pero quizá donde mayor sea el descaro es en los supermercados, todo, hasta el último detalle, está pensado para invitar al consumo. Algunos tienen además la poca vergüenza, en vez de regalarlas, cobrar las bolsas pero cuidando muy bien de que usted haga publicidad gratuita de la empresa, ya que sólo vende las que llevan el anagrama de la casa. El tamaño de los carritos es la primera invitación al consumismo. Son gigantes. Así tendrá la impresión de que no tiene casi nada y que le queda mucho todavía por comprar. La segunda es más sutil. Muchos carritos tienen las ruedas de la derecha manipuladas. Y es que, como en occidente se transita siempre por la derecha, inconscientemente el carrito nos va acercando a las estanterías donde se alinean los productos. Y...¿Por qué hay tantos productos iguales seguidos? porque se ha demostrado que a la velocidad a la que anda un ser humano, la vista necesita entre un metro y medio y tres metros para fijarse en un objeto. Tampoco es casualidad que los productos más caros estén colocados a la altura de los ojos y que las ofertas se sitúen en las columnas medianeras y en los cruces entre pasillos. Los niños, como producto y como reclamo también funcionan bastante bien y a ellos van dirigidos muchos de los mensajes y con ellos se montan muchos anuncios. Con la complicidad frecuente de primeras marcas, dirigido a los niños y a sus padres se les cuelan todo tipo de productos. "¿Que una determinada empresa ha llegado a su tope y quiere destacarse de la competencia? Basta con troquelar en el producto de que se trate (galletas, chocolatinas, jerséis, chándales, o guerreros galácticos sabiendo que los menores pedirán a sus padres no el producto más sano o mas barato sino el que contenga referencias directas a su infancia" reconoce el psicólogo infantil José Pardo. En los supermercados y grandes superficies es ya frecuente ver carritos de la compra infantiles, más bajos y pequeños para que los más pequeños de la casa puedan iniciarse en el divertido arte del consumismo. Si la tienda en cuestión no tiene ningún producto que ofertarles entonces, directamente, se crea un lugar exclusivo para ellos. Así no darán la lata y dejarán a papá y a mamá en paz para que puedan hacer sus compras y buscar gangas o novedades. Los locales de comida rápida, pizzerías y hamburgueserías industriales, se nutren sobre todo de los niños y el resto de los restauradores se ha dado cuenta y ahora intentan competir con ellos ofertando menús especiales y "kid´s bags". Otro lugar en el que todo está diseñado para sacarle al cliente cuanto más dinero mejor son los hoteles de los paraísos tropicales y los complejos vacacionales de las costas. El método de mini ciudad ideado hace años, ha sido adoptado por gran cantidad de hoteles que cuentan en sus instalaciones con todo tipo de servicios, tiendas y opciones para que se deje todo el dinero dentro del hotel. Así, por ejemplo, en las vallas de algunos de estos complejos pueden verse carteles con avisos disuasorios del tipo: "sale usted de la zona hotelera. Cuidado con sus objetos de valor" o más expeditivos como "Atención, sale usted de la zona vigilada". Una buena manera de evitar que los turistas salgan a los pueblos vecinos y se enteren de que el recuerdo típico que acaba de comprar le ha costado diez veces más que en el mercadillo local. Ningún dinero puede andar suelto. Ni el de las pensiones. Los viajes organizados para la tercera edad resultan ser muchas veces un largo y aburridísimo trayecto en autocar que termina en una más larga y aburrida disertación en la que un avispado comercial intentará venderles desde una batería de cocina hasta una enciclopedia por fascículos. Al final sólo les quedarán un par de horas a lo sumo para hacer la visita turística que les habían ofertado a precio de ganga. Cómo defenderse del consumismo I Cómo defenderse del consumismo III Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 2406 | Imprimir | E-Mail
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