¿Quien no se ha visto envuelto alguna vez en una situación absurda en uno de sus viajes al extranjero? La vuelta al mundo sin meter la pata
Consejos para andar por el extranjero
Actitudes, gestos o acciones que son habituales en nuestro país pueden no serlo tanto allende nuestras fronteras y viceversa. Si quieres evitar meter la pata este verano, procura seguir estos consejos y, en caso de duda, recuerda el refrán que dice: “donde fueres, haz lo que vieres...”. Saludos maneras en la mesa, gustos y diversiones cambian con los lugares y lo que en un sitio hará que alguien levante el ceño en señal de desaprobación puede elevar nuestro estatus en otro...
Tocar o no tocar, mirar o no mirar
En algunas culturas puede haber miradas que, si no matan, al menos incomodan. Es lo que sucede en Zimbabue, en donde dirigir tu vista directamente a los ojos de otra persona se considera una total grosería mientras que en Brasil es signo de mala educación no hacerlo. Tampoco está bien visto en el Reino Unido quedarte mirando fijamente a otra persona y se interpretará como una intromisión en su privacidad. En Zambia, un contacto directo con los ojos de una persona de otro sexo tiene connotaciones sentimentales... Cuidado con parpadear mucho en Honkg Kong, pensarán que te aburres o, peor aún, que eres un maleducado. A los niños de Ghana se les enseña que no deben mirar directamente a los ojos de un adulto y hacerlo se considera un gesto desafiante que conllevará un castigo. Cuando en los países nórdicos hagan un brindis, no debes mirar al fondo de la copa al beber sino al/la homenajeado/a.
¿Dónde se debe dar la mano y en que lugar es mejor estampar dos sonoros besos? Arabes y latinoamericanos, sobre todo caribeños, son muy besucones y aprecian mucho el contacto físico. Los franceses suelen darse tres besos, al igual que sirios y libaneses pero en cambio en Argelia y en Marruecos basta con dos a no ser que se esté en el Rif o en la Kabilia, en cuyo caso se estamparán cuatro en las mejillas de quien nos presenten pero, ¡ojo!, sólo si es de nuestro propio sexo. En caso contrario bastará con tocar las puntas de los dedos de la otra persona y en el caso de Irán, ni eso pero si puedes estrechar las manos de un niño porque eso demuestra consideración hacia sus padres.
Los chinos no acostumbran a tocarse y menos lo harán con un visitante pero si son muy dados a aplaudir hasta para saludar. Los japoneses se limitarán a una serie de flexiones de espalda y de cabeza que se repetirá tantas veces como mande el protocolo y tu propia importancia así que si quieres facilitarles las cosas procura darles una tarjeta tuya con el cargo que ostentes o tu profesión. En Estados Unidos tampoco son nada dados a entablar contacto físico y si no que se lo digan a Julio Iglesias, que tuvo que pagar una querella millonaria por saludar a un portero de color tirándole cariñosamente de la nariz... y no es habitual tampoco que dos mujeres se besen. El mismo pudor manifiestan las japonesas. Los malayos sólo dan la mano a una mujer si es ella quien primero la ofrece. Los apretones de manos firmes y duros son habituales entre los israelíes y frecuentemente los acompañan de palmaditas en la espalda o en los hombros. Los esquimales se frotan la narices mutuamente y los lapones te dan golpes con las manos abiertas en tus brazos como forma de transmitirte calor. En las islas Fidji suelen saludarse con unos ligeros movimientos de cabeza y cejas bastante difíciles de interpretar si uno no es nativo...
Otra cosa que debes aprender es que no en todas las culturas se respeta la misma distancia para hablar. Como regla general, los occidentales necesitamos mantenernos a un metro y medio pero, en cambio, árabes, indúes y japoneses requieren sólo un metro por lo que una conversación con alguien de estos países suele convertirse en una especie de baile en la que el occidental retrocede un paso para lograr su distancia vital acostumbrada y el japonés, árabe o indú, avanzará uno por la misma razón. Una forma de mostrar respeto por nuestro interlocutor en Fidji consiste en mantener los brazos a la espalda con las manos cruzadas. Nunca te quedes con los brazos en jarras en Malasia, sería interpretado como una actitud de enojo y de desafío pero si eres mujer no te enfades por la falta de galantería de los hombres: los varones tienen prioridad sobre ellas...
Continua: La vuelta al mundo sin meter la pata Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 1513 | Imprimir | E-Mail
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