Si vas a viajar es conveniente conocer bien las costumbres del país al que nos dirigimos esto evitará disgustos
Hechas las presentaciones, intimas con alguien del país y te invita a su casa... ¿Qué hacer y qué evitar? Si entras en un hogar musulmán se suele dejar el calzado en la entrada para indicar así que se respeta la casa y que quieres dejar fuera la suciedad física y espiritual de la calle pero, en cambio, si quien te invita es un judío, ni se te ocurra quitarte los zapatos porque eso sólo se hace cuando alguien de la familia acaba de fallecer... Si son ortodoxos, ni uno ni otro te presentarán a su mujer y no pasarás del salón de visitas. Cuando visites Tailandia evita caminar por el umbral de una puerta: ofenderías, según la cultura tai, al dios que reside en cada casa. En todas partes te ofrecerán un pequeño refrigerio que dependerá de la latitud a la que viajes. Es habitual que en los países fríos te ofrezcan una copa de aguardiente, vino o cerveza para entrar en calor pero en otras, como la hindú o la musulmana en las que el alcohol está prohibido, te recibirán con una taza de té o café y en estos lugares está muy mal visto marcharte sin haberte tomado al menos dos vasos. Si no quieres beber más en Jordania, Irak y Siria, debes dejar un poco en el fondo y moverlo lentamente de derecha a izquierda cuando te acerquen de nuevo la cafetera. Estómago tendrás que echarle en Malí cuando te ofrezcan el “Agua del visitante”, una especie de cerveza densa elaborada con la pulpa del mijo. Ingéniatelas como quieras pero no la rechaces o causarías una impresión penosa.
Para chuparse los dedos Si la conversación se alarga es posible que te inviten a comer pero no esperes lo mismo en Estados Unidos si la reunión es de trabajo porque no es habitual continuar los negocios mientras se come: de hecho, los norteamericanos comen en silencio y rápidamente: para ellos alimentarse es sólo un trámite y en muy pocas ocasiones, como el Día de Acción de Gracias, el 4 de julio y Navidades, la comida se convierte en una celebración. Lo que si suele ser frecuente en los USA es que te inviten a una barbacoa pero no te sorprendas si te indican qué es lo que tienes que llevar porque con todo lo que traen los invitados se compone el picnic; los dueños sólo ponen la casa, la música y, como mucho, los cubiertos. No te sientes en Corea hasta que no te indiquen tu sitio en la mesa y, si eres el invitado de honor, debes hacerte un poco de rogar... En Jordania es práctica habitual rehusar por dos veces la invitación a servirte más de un mismo plato pero si de verdad quieres repetir, di sí a la tercera o no volverán a insistir. En Finlandia debes esperar a que el anfitrión comience a comer para hacerlo tú, en cambio en el subcontiente indio y en el Norte de África nadie probará bocado hasta que no lo hagas primero. Palillos, cubiertos, dedos... En todo Occidente se presenta la mesa con cubiertos pero así como en los países anglosajones es costumbre dejar las manos en el regazo cuando no se está comiendo, en el resto se considera de mala educación. También está muy mal vista la costumbre española de probar de otros platos y en Francia, mojar en la salsa con el pan. África y Asia comen con las manos pero, atención, sólo con la derecha y con tres dedos a lo sumo. Nunca frotes los palillos uno contra otro entre las manos en un hogar asiático porque creerán que piensas que te han puesto unos baratos. Cuidado con las comidas y cenas de tipo social en Rusia si se tiene un hígado delicado. A cada dos por tres hay que levantarse y tomarse un chupito de vodka porque alguien ha hecho un brindis... Así como en Europa y Norteamérica es de educación terminar lo que te pongan en el plato, no sucede lo mismo ni entre los lapones ni en el mundo árabe, en donde es conveniente no comérselo todo porque luego tendrán que comer los niños y los criados. En Indonesia se aconseja dejar algo en el plato para indicar que no quieres más. ¿Y los eructos? En Australia no están mal vistos pero si en Europa, y en el mundo árabe son sinónimo de que estás satisfecho. Para demostrar que te ha gustado la comida en Portugal debes besar tu dedo índice y, con éste y el pulgar, frotarte la oreja... La duración de las despedidas varía de un lugar a otro pero en prácticamente todo el tercer mundo y sobre todo en las culturas agrícolas harán una comida de homenaje, te ofrecerán vituallas para el viaje y te acompañarán andando un trecho. En los países fríos, no se te ocurra ponerte el abrigo dentro de la casa. Pensarían que tienes prisa por marcharte... Anterior: Como meter la pata en 80 idiomas
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