En pleno movimiento neoclásico, Roma era un hervidero de estudiantes de arquitectura que aprendían in situ
Por Javier Picos
El arquitecto inglés William Chambers (1723-1796) redactó una famosa carta destinada primordialmente a sus alumnos en la que les aconsejaba lo siguiente: «Debéis conversar mucho con los artistas extranjeros y evitar los prejuicios nacionales». Este espíritu y este ejemplo fue recogido por Frank Salmon, experto de la Universidad de Cambridge, durante su intervención en el curso Viajeros y coleccionismo de arte a fines del S. XVIII. Gran Bretaña, Italia y España, que dirigen al alimón Brian Allen y José María Luzón.
 Frank Salmon, durante su intervención en el seminario En pleno movimiento neoclásico, Roma era un hervidero de estudiantes de arquitectura que aprendían in situ las proporciones clásicas de los monumentos más representativos. El propio Chambers, autor de Dissertation on oriental garden, recordaba que la atención arquitectónica debería centrarse en tres parámetros: dibujar, ver y medir. En la capital italiana hubo una gran colonia de alumnos británicos (en 1760 llegaban a 17 futuros arquitectos) que contribuyó al coleccionismo de obras de arte durante el último tercio del siglo XVIII. Frank Salmon, en sus palabras en el seminario, destacó que el mundo occidental realmente ha heredado esa tradición artística de los viajes. Universidad Complutense Madrid Cursos de Verano Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 1354 | Imprimir | E-Mail
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