La novela policiaca de Aurelio Loureiro La séptima jornada constituye una auténtica sorpresa y una apetecible lectura estival
Por David Felipe Arranz Aurelio Loureiro plantea en su primera novela, La séptima jornada, una atractiva trama policiaca y metaliteraria, resuelta con ingenio, maestría y una gran destreza narrativa exenta de barroquismos. Guillermo Soler, propietario de un bar, se encarga de seguir los pasos que conducen a la extraña muerte de su amigo, Álvaro Marzán, un afamado escritor, que muere aparentemente loco y en insólitas circunstancias en el hospital privado de un amigo común, Jacinto Canseco, un médico que parece querer ocultar todo lo que envuelve el fallecimiento del creador y candidato al Premio Nobel de Literatura. La recepcionista de la clínica, Blanca Torres, en realidad una psiquiatra ayudante y protegida de Canseco que está a punto de afrontar un estudio sobre la neurosis en los escritores vivos y muertos recientemente, como en el caso de Marzal, seduce al protagonista y lo reta a poner a prueba su capacidad investigadora. Lo que Soler encuentra en el camino lo llevará a descubrir el trasfondo de su propio matrimonio con Teresa y un entramado de amantes y de personajes pertenecientes a la obra de su difunto amigo que parecen ajustarse como un guante a la intrahistoria de sus vidas.
  La septima jornada Loureiro adopta el atractivo punto de vista del narrador equisciente, el que va acompasando su voz a las averigüaciones del protagonista. Este recurso hace que se aparte de la habitual omnisciencia del narrador que todo lo conoce y que, en cambio, vaya poco a poco construyendo y desbrozando una trama que apasiona progresivamente. Las vilezas cotidianas pueden llegar a trenzarse como mimbres para formar una auténtica trama policiaca en la mejor tradición de la novela negra, con un hombre sencillo como protagonista que nada tiene que ver con los enredos de la literatura, pero que queda enganchado en su tela al aproximarse a curiosear en ella. Loureiro transmite a la perfección ese mundo a veces tan demencial de la creación y que tan pegado se encuentra a las miserias existenciales de los propios escritores. El amor, los celos y la muerte, constantes en la producción literaria de Marzán, ayudan al propio Soler a reconstruir e incluso derribar el mito literario de su amigo... y a poner en peligro su propia vida.No es fácil maridar una reflexión acerca de la producción artística y su impacto mediático con una buena trama y conseguir de paso que funcione con tanto tino como hecho literario como en el caso de este entretenido y bien pergeñado policiaco de Aurelio Loureiro. La séptima jornada constituye una auténtica sorpresa y una apetecible lectura estival que en más de una ocasión hará que el lector se sorprenda al comprobar que se le ha escapado una sonrisa en el ejercicio de confrontar las pasiones humanas de la ficción con las de las vidas reales ajenas y, por qué no, de la propia. Para completar la bibliografía del escritor leonés, recomendamos sus tres libros de relatos Secuencias (1983), El sueño cómplice (1993) y Delirios (2005). Aurelio Loureiro, La séptima jornada, Madrid, Edaf, 2006. * David Felipe Arranz es filólogo y periodista. Ha trabajado en medios como Radio España, Radio Círculo y en la actualidad colabora en la prensa cultural e imparte clases en el Máster de Gestión Cultural de la Universidad Carlos III de Madrid. Participa de forma habitual en congresos y jornadas sobre lengua española, literatura y cine. Es coautor de El Quijote en el cine (Madrid, Jaguar, 2005) y El universo de Alfred Hitchcock (Madrid, Notorius, 2006). Foto de portada: inconcientecolectivo.cl/.../javier-cancino/ Añadir como favorito (0) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 1456 | Imprimir | E-Mail
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