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Entrevista a Juan Francisco Ferrándiz

Escrito por Redacción Iberarte el . Publicado en Literatura

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Juan Francisco_Ferrandiz_23El autor de `La terra maledetta´ se rodea de libretas para cazar ideas, asegura que con la  obra se conocerá una Barcelona desconocida.

Por Blanca Estela Rodríguez
Corresponsal en Italia

Una palabra lo atrajo y después de casi concluir con el proyecto inicial, revolucionó lo que ya tenía listo para la editorial con la que había acordado la historia y fue así como cambió completamente argumento y lugar. Gotia, una tierra francesa que existió en el siglo IX, es el término por el que ahora se puede leer "La tierra maldita" de Juan Francisco Ferrándiz, quien estuvo el fin de semana pasado, en la feria del libro con los autores, conocida como Pordenonelegge, para presentar el volumen publicado por Longanesi.

Juan Francisco llegó al lugar del encuentro para nuestra entrevista y dijo estar contento y sorprendido de ver cómo una entera ciudad viva tan intensamente un evento literario, que le parecía increíble ver la participación de todos.

Con pasión y entusiasmo, contó a Iberarte, todo lo que le llevó tejer la trama de esta reciente entrega, donde el lector se verá envuelto en el misterio y en una Barcelona desconocida.  

BER  ¿Cómo fue este salto de la abogacía a las letras?

JFF.- Muchísimas gracias por haberme invitado. Esta primera pregunta es curiosa porque yo no había escrito nunca, yo era un lector como cualquier otro y empecé realmente a escribir podría decirte que la misma semana que me puse a trabajar. No sé si de alguna manera la mente necesitaba equilibrarse. La gente que lo conoce, sabe que es un oficio muy sobrio, muy serio, son asuntos graves. Entonces desde el principio parecía que la mente necesitaba evadirse y fue dar el salto de ser lector de historias a decir, oye, voy a contar yo alguna historia mia, fue simultánea, la carrera del letrado con la carrera de escritor.

BER.- ¿Por qué has elegido el género de ficción histórica para expresarte?

JFF.- Pues yo necesito buscar una fuente de inspiración que de repente suponga que mi mente se despliegue. Es difícil de explicar, pero uno va buscando historias, va buscando elementos que realmente le hagan vibrar por dentro y de repente, empieza a ver historias detrás, es decir, no es lo mismo ir a un museo y ver el busto de un personaje antiguo de Roma que mirar ese busto y empezar a ver quién era, cuál fue su vida, quién tenía alrededor, cómo era la vida de los que estaban alrededor. Entonces a mi, la historia me permite, cuando encuentro el tema, hacer eso, es decir, la historia es lo que más me ayuda a extender mi imaginación. Al final para mi, el ejercicio de escribir, saber hasta dónde llega mi imaginación.

BER.- ¿Con qué escritores te sientes más cercano?

JFF.- Bueno, la verdad es que he leído de todo, por ejemplo, admiro por supuesto clásicos, ya no sólo Cervantes, es decir, también clásicos de mi tierra como Joanot Martorell, el escritor de Tirante el Blanco, pero tendríamos que venir muchos más a la literatura contemporánea para encontrar de dónde yo veo, autores como Umberto Eco, Ken Follet, el propio Ildefonso Falcones al que me une un poco la relación con Barcelona, al menos en esta novela. Son autores que son capaces de contarnos la historia, pero ir un poco más allá y contarnos la vida de la gente que vivía en ese tiempo y vivir sus pasiones, sus anhelos, sus sueños, sus defectos y miserias, vivir todo eso, es lo que más nos acerca a sambullirnos en una época, es como una máquina del tiempo en la que viajas y no sólo, ves la historia como cuando vas a un museo, sino que estás metido dentro y vives la vida de esa gente. Eso es lo que me fascina, eso es lo que otros han conseguido y yo trato de hacerlo también.

Juan Francisco_Ferrandiz_23En la imagen Juan Francisco Ferrándiz junto a la periodista Blanca Estella Rodríguez.

BER.- Hablemos de tu reciente libro. "La tierra maldita", en italiano, "La terra maledetta", publicado en Italia por Longanesi. ¿Cuál fue tu punto de partida, un lugar, una sensación? Cuéntanos.

JFF.- Sí, fue muy curioso porque fue puramente casual. Yo estaba haciendo otro proyecto, yo ya tenía acordado con la editorial una nueva historia. Estaba haciendo algo que no tenía nada que ver ni en el tiempo ni en el lugar y de repente, una noche, leyendo un libro que cayó por casualidad en mis manos, vi una palabra que me llamó la atención, la Gotia, y me quedé sorprendido que es eso de la Gotia, era un territorio, y empecé a investigar y era un territorio al sur de Francia en el siglo VIII o IX que terminaba en la Marca Hispánica, era la frontera y también, había una última ciudad, justo en la línea de la frontera, una ciudad pequeña, miserable, atacada cada 6 o 7 años , es decir, una ciudad condenada a desaparecer que era Barcelona. Para mi, fue un impacto descubrir que esa Barcelona que conocemos, que es conocida mundialmente, como una ciudad próspera, ya en la Edad Media lo era, ver cómo en sus inicios, había sido casi una aldea y además una aldea castigada continuamente y a punto de desaparecer. Ahí, es cuando, lo  os decía al principio, ahí es cuando la historia cogió vida propia. Ya no era una lectura, sino que era imaginarme cómo vivía aquella gente, qué aventuras, qué desventuras. Toda la épica que genera una zona de frontera en la Edad Media, todo eso revivió, fue como si saliera de debajo de un campo fértil y a partir de ahí fue una convulsión, yo de hecho pedí permiso a la editorial para que me dieran más tiempo porque iba a cambiar totalmente lo que iba escribir, me respetaron y eso generó la Tierra Maldita, La terra maledetta aquí en Italia.

BER.- Siglo IX. ¿Qué figuras femeninas había en ese periodo? ¿Podrías describirlas?

JFF.-  Sí, las había. No hay ninguna duda de que las había. Una porque en todos los periodos de la historia las ha habido y aunque no aparezcan en los libros están, y apenas rascas un poco de la historia de verdad y vas buscando en fuentes, a lo mejor lejanas, pero las encuentras. Pero es que además, alguien puede decir, bueno pero eso es muy ambiguo, vamos a algo más concreto. Hay de la época, 80 documentos, se conservan sólo 80, son muy pocos, pero estamos hablando de más de hace mil años, en la Cátedral de Barcelona, en el archivo; esos documentos suelen de compra ventas y ahí vemos mujeres comprando y vendiendo tierras sin el consentimiento del marido o del esposo o del hermano, es decir, ellas de moto propio, compraban y vendían terrenos. Ya no es sólo la libertad jurídica, sino es ir más allá, una mujer que compra un terreno para plantar viñas u olivos, está creando un proyecto, está haciendo un proyecto de vida , algo haría esa mujer que estaba comprando. Eso nos da pie a pensar que habían mujeres valientes que sacaban adelante a sus familias, cuando sus maridos iban a la guerra y tal vez, nunca volvían. Todo eso es un juego que para mi, era muy importante. Esa es una parte, y después tenemos toda esa parte de la sabiduría ancestral que sale en el libro. Para mi, es muy importante el arquetipo de esa mujer sabia, que es transmisora de los conocimientos y que hoy en día, aún lo es, es decir, en mi pueblo, yo vivo un pueblo de España relativamente pequeño y de madres a hijas aun se pasan una fórmula de un aceite que es para curar quemaduras, aceite de oliva con unas hierbas, parece una tontería pero una tradición ancestral, puede ser mileneria y está ahí y se transmite como si nada. Todo eso yo quería que saliera en la novela que tuviera también ese aire de misterio, de arquetipos y por supuesto, la mujer tiene una papel fundamental.

BER.- En lo tocante a los personajes que has escrito, ¿qué lado o qué aspecto te gusta más?

JFF.- A mi me gusta jugar con varios aspectos porque yo lo que quería era una inmersión del lector en esa época, entonces no me bastaba aunque el protagonista principal entre comillas sea un obispo que es el que realmente inicio los primeros pasos para salvar Barcelona en realidad, pero no me bastaba que el lector llegará al siglo IX, a través de los ojos de un obispo, quería que los viera a través de los ojos de un noble conspirador, quería que los viera a través de una joven tavernera muy despavilada que trata de abrir su negocio, quería también que vieran ese siglo a través de los de una muchacha que es Rotel que toma caminos oscuros, guiada por la libertad personal, es decir, quería que el lector se sambullera en ese siglo con muchas miradas distintas, de clases sociales distintas, de géneros distintos, de lugares distintos, entonces eso es lo que genera que tengas muchos personajes interelacionados que se cruzan entre sí, pero de muy distintas clases y yo creo que es riqueza también.

BER.- ¿Hay similitudes entre la Barcelona de hoy y la de entonces?

JFF.- Creo que sé por donde vas, porque ahora Barcelona se encuentra en un conflicto interno muy profundo y muy grave, es un desgarro social terrible. Yo siempre lo digo en el siglo IX, se luchaba por sobrevivir; en el siglo XXI se lucha por otras cosas, pero tanto los unos como los otros, al final de mes cobran su nómina, me refiero a los políticos, en el sentido que eso lo cambia todo. No se está luchando por sobrevivir, se está luchando por otra cosa. Entonces, yo no soy catalán, no quiero entrar ni salir en ese debate. A mi me entristece que lo haya porque, sobre todo los que viven fuera de ahí, a veces se les olvida, pero yo lo quiero decir, que nadie piense que en Cataluña hay problema, que hay una raya y los que están en una parte son independistas y los que están en la otra, no lo son. Eso sería una típica guerra a dos bandos que chocan, no. Ahí el enfrentamiento es entre padres e hijos, entre hermanos, es decir, ahí cuando llegó Navidad, ahí más que villancicos, habían lágrimas en las mesas porque estaban enfrentadas muchas familias entre ellos, eso es lo que pasa, es lo más triste y se nos olvida, creemos que son dos bandos que chocan y no, están mezclados unos con otros. Gente de tu sangre que de repente, no puedes hablar con ella o por ejemplo, estás perdiendo a tu hermano por culpa de esto, estás perdiendo a tus hijos por este enfrentamiento y esto es muy triste.

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BER.- "La tierra maldita" traducida en 12 idiomas. ¿Qué significa para ti el interés demostrado en tu libro por parte de estas editoriales internacionales?

JFF.- Para mi ha sido una regalo y además, ha sido esa sensación, bueno yo ya no soy un chaval, y como todo mundo he trabajado mucho en mi oficio, tuve un sueño que es éste, empecé al mismo tiempo que ejercía, pero nunca me imaginaba que iba conseguir publicar, para mi era imposible, y de repente, publicó. Lógicamente cuando publico en España, era imposible que ninguna editorial extranjera, se interesara mi. Son esas barreras de la vida que repente se rompen. Esa sensación de decir, dónde están los límites, pues a base de esfuerzo,a base de aguantar y de no saber hasta dónde puedes llegar. Yo cuando me llamaba mi agente literario, oye que a parte de Italia, después Portugal, Dinamarca, ahora no son sólo 12, ahora te digo que son 13 porque ha venido la semana pasada una propuesta de Grecia y es un desconcierto, pero al mismo tiempo es esa  sensación de decir vamos abriendo puertas, son puertas que para mi estaban cerradas. Yo no soy nadie en este mundo literario. Pero a base de trabajar y a base de contar mis historias y pues de a que la gente le gusten, pues se van abriendo y pues claro para mi es la mayor de las alegrías. Ahora, si lo piensas, pues ahora tengo más gente, para mi el lector es casi como el juez; ahora tengo más jueces. Estoy en Italia y ahora espero que "La terra maledetta" guste a los lectores italianos, les haga viajar a ese siglo IX y conocer esa otra Barcelona más desconocida, esa Barcelona pequeña, donde se daban todo tipos de épicas, restos de paganismos, era fascinante, a mi me lo parece y espero y deseo que al lector italiano y de otros sitios, pues también le guste.

BER.- Termino con esta Juan.  ¿Podrías describir un día de escritura en la vida de Ferrándiz? ¿Tienes un lugar, un ritual o una manía?

JFF.- Sí que tengo un lugar y mi manía no es tanto el escribir, sobre todo es cazar las ideas. Soy una persona que no sé por qué, pero las ideas llegan cuando llegan y sino las coges se van. Entonces yo tengo libretas en todos los sitios. Aquí estoy en Pordenone y en mi bolsa, tengo una libreta, pero en casa, hay una libreta en la cocina, una libreta en la habitación, una libreta en el despacho de arriba, que es donde escribo. Hay libretas por todos los sitios y eso significa también que necesito hacerlo, y otra manía es que cuando yo escribo, la visión en el ordenador es como el de una novela ya en edición, es decir, utilizo los mismos márgenes, los mismos guiones, las mismas sanglías. Necesito ver que estoy escribiendo una novela, que no estoy haciendo sólo una redacción. Bueno, son pequeñas manías, pero día a día me sirven, es como que yo no vengo de este mundo, vengo del mundo laboral, normal y corriente, podríamos decir pues que un abogado, un médico, un arquitecto, un periodista, que es pico y pala, pico y pala, de tal hora a tal hora, pues yo hago igual, rigurosamente, trabajo todos los días y me dedico a escribir, hay días provechosos y hay días que no, pero hay que hacerlo, hay que estar esas horas sentado, trabajando y mejorando la técnica, tratando de hacerlo cada vez mejor, y ya te digo, a veces sale, a veces no, pero hay que estar.