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Pa´ habernos matao – Memorias de un calvo

Escrito por José Belló Aliaga el . Publicado en Literatura

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Antonio Resines_2Presentación del libro “Pa´ habernos matao – Memorias de un calvo”, de Antonio Resines, con la colaboración de Ana Pérez-Lorente, en el Espacio Bertelsmann.

Por José Belló Aliaga

Se ha presentado en el Espacio Bertelsmann, situado en la calle de O'Donnell, 10 de Madrid, el libro “Pa´ habernos matao – Memorias de un calvo”, de Antonio Resines, con la colaboración de Ana Pérez-Lorente, en el que han intervenido, junto al famoso actor, el Editor Ejecutivo de Aguilar y Suma Hispánica, Gonzalo Albert y el director de cine Fernando Trueba, autor del prólogo de la obra presentada.

Con una nutrida asistencia de público acompañaron también al autor numerosos amigos vinculados al mundo cinematográfico, de las letras y del espectáculo, entre ellos Concha Velasco, David Trueba, Carmen Maura, Arturo Pérez-Reverte, Jesús Bonilla, Víctor Manuel, María Barranco, Antonio Molero, el Gran Wyoming, Enrique Cerezo etc…

La obra presentada
En “Pa’ habernos matao”, el famoso actor rememora su vida y sus películas, al tiempo que hace un ameno y entrañable recorrido por la historia reciente de nuestro país. Un libro lleno de anécdotas —algunas divertidas, otras cáusticas y otras muy reveladoras— por cuyas páginas desfilan un nutrido elenco de personajes —Fernando Trueba, José Luis Cuerda, Jorge Sanz, Fernando Colomo, entre otros— y momentos clave de las últimas décadas. Descubriremos también a un hombre bueno, con un gran sentido del humor y que disfruta de la compañía de sus amigos.

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En la imagen de izquierda a derecha, Gonzalo Albert, editor ejecutivo de Aguilar y Suma Hispánica; Antonio Resines, autor de la obra presentada y el director de cine, Fernando Trueba.

El autor
Antonio Fernández Resines nació en Torrelavega (Cantabria) el 7 de agosto de 1954. Habría mucho que decir de este carismático artista, pero, por otro lado, ¿hay algo que no se haya dicho ya? Mejor centrarse en la obra singular que nos ocupa, que abrirá sus mentes a nuevas experiencias difíciles de olvidar y a la que el artista se ha enfrentado con el mismo empeño y valor que a un morlaco enfurecido.

Antonio Resines, después de haber aprobado el Curso Preuniversitario que a finales de los setenta era conocido vulgarmente como «Preu», empezó en Madrid sus estudios universitarios, primero en Derecho y luego en Periodismo. Fue en esta época cuando, por casualidad, comenzó a actuar. Nada presagiaba entonces que llegaría a ser uno de los actores más reconocidos de su generación, a obtener distinciones tan importantes como el Goya al mejor actor y a convertirse en presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.

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Imagen de izquierda a derecha, Antonio Resines, el Gran Wyoming, Antonio Molero, María Barranco, Jesús Bonilla y Víctor Manuel.

El oficio de actor
Antonio Resines afirma: he tenido, creo, el mejor trabajo del mundo. Hacer cine. […] Y he tenido la suerte de gustarle a mucha gente, algo de lo que estoy inmensamente agradecido y que ha sido determinante a la hora de encontrar trabajo. Actuar es un juego y cuando te encuentras con alguien que lo concibe como tú, es mucho más fácil y también más divertido. He tenido la suerte de coincidir muchas veces con gente que se lo tomaba como un juego, un juego muy serio, donde hay que respetar muchísimo a los técnicos que hay detrás de las cámaras, y ese respeto empieza llegando siempre al rodaje con el texto muy bien aprendido. Se puede jugar, pero no a costa del tiempo de los demás.

Comedia
En comedia te lo estás pasando tan bien dentro del plano que se te olvida que estás grabando. Tengo que reconocer que yo me siento más cómodo haciendo comedia, pero hacer drama tampoco es difícil. Conseguir que la gente se ría sí es más complicado. Tengo que admitir que no disfruto tanto con el teatro. Reconozco que es mucho más difícil y además hay que estudiar una barbaridad.

Si eres el protagonista, es muy complicado; y si solo tienes tres frases, pues son importantes dichas por Fernán Gómez, por mí no. Y, por si fuera poco, después tienes que ir todos los días a decir siempre lo mismo. Un rodaje es jugar, saberse la letra, haber dormido, llegar limpio y ya está: empezar a jugar. Comprendo que a veces puedes trabajar con algún actor que te imponga, pero no puedes llegar blanco, sudando frío y estar todo el día en tensión.

Tardé mucho en considerarme actor
Tardé mucho en considerarme actor, pero desde que empecé a hacerlo, siempre pensé que la suerte me ha llevado a tener la mejor profesión del mundo. No he sido solo yo el que no me he considerado actor, me ha pasado más de una vez escuchar desde el fondo del decorado: «Los actores y Resines, que vengan». Nunca he sabido cómo tomarme esto, la verdad es que he preferido no pararme a pensarlo demasiado. Si echo la vista atrás, lo que más recuerdo es cómo me he reído y cómo he disfrutado trabajando casi todos los días de mi vida; he tenido algunos malos, pero realmente creo que soy una persona muy afortunada.

Lujo impagable
Ganarte la vida haciendo algo que te gusta tanto es un lujo impagable. He tenido de todo en la vida. Éxitos y fracasos que me han traído hasta este punto. Si recuerdo cuando empecé a hacer cortos con mis amigos, me veo más mayor y más calvo, pero me siento igual. Sigo teniendo los amigos de aquella época y disfrutando con las mismas cosas. He tenido alegrías, disgustos, pérdidas muy dolorosas, momentos maravillosos, otros horribles y también muchas risas. Y a pesar de todo he conseguido llegar hasta aquí con la misma actitud, el mismo entusiasmo y la misma capacidad de asombro que aquel chico que se sentaba en Yucatán a tomar cañas y a charlar de cine con sus amigos. Y eso que dentro de tres años hace cuarenta que estrenamos Ópera prima, pero aquí estamos, con dos cojones. Pa’ habernos matao.