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Entrevista a Carlos Reygadas

Escrito por Blanca Estela Rodríguez el . Publicado en Comunicacion

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Carlos Reygadas__Nuestro_Tiemp_foto_ASACCarlos Reygadas: `el cine es una ventana, una rendija que te permite ver sólo un fragmento de la realidad´. Su película `Nuestro Tiempo´ corre hacia el León de Oro en Venecia 75.

Por Blanca Estela Rodríguez
Corresponsal en Italia

Conversar con el cineasta Carlos Reygadas puede compararse a un diálogo hecho en una espiral, pues gira, da vueltas, se aleja y regresa al punto inicial. Muchas veces se parte de un micro o macrocosmos de un tópico y retorna, sin permanecer nunca con un sólo y único pensamiento o reflexión.

Reygadas no tiene respuestas fijas o específicas, pues está convencido de que se cambia continuamente como la vida misma. Sobre el cine afirma que no todo lo que hace dentro, lo que él llama, el rectángulo, las cuatro líneas, es el relato, fuera, a su alrededor hay mucho más que ver.

Carlos Reygadas está en Venecia y participa en la selección oficial del 75º Festival de Cine con la película "Nuestro Tiempo", donde es actor y director a la vez.
Habló para Iberarte, después de la premiere de su obra.


BER-Tu primera vez en Venecia. ¿Qué significa para ti estar en este Festival?

CR- Pues sinceramente ha sido un placer enorme. Me gusta mucho Italia, me gusta mucho Venecia, me gusta esta república que tiene este sabor del norte de Italia, pero también muy mediterráneo, entonces también hay cosas del sur, lo vizantino, la influencia moresca en la arquitectura. Pero el Festival en sí, también ha sido algo que no conocía y me han gustado mucho las salas, el público; es una gran experiencia.

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Carlos Reygadas durante la presentación del equipo de `Nuestro Tiempo´ - foto ASAC.

BER- ¿Cuál es la génesis? ¿Cómo nace "Nuestro tiempo"?

CR- Pues eso se le pregunta a los directores siempre, pero la realidad es que siempre inventamos, o al menos yo invento algo en las entrevistas. No me acuerdo cómo nació. Te puedo decir cosas específicas, por qué en Tlaxcala, bueno pues porque queríamos la gente de campo, que viviera en el campo desde hace mucho y que se dedicara a esas actividades en una granja de toros. Pero en general, la génesis de la película, yo creo que tiene que ver con todo lo que yo hago, la génesis de todo es algo cercano a los pensamientos que me ocupan gran parte del tiempo, entonces reflejan cada una de mis películas, algo incluso muy tipicamente conectado a la edad y al periodo de la vida. Yo ahora tengo 46 años, tengo hijos de 10 años y llevo 13 años con mi matrimonio entonces, es natural que me haga preguntas sobre estos temas. Es una película que no hubiera hecho a los 30 años seguramente, y seguramente a los 70 tampoco. Entonces pues la génesis de todo es la respuesta a lo que nos conmueve, lo que nos ocupa, lo que nos inquieta y es parte de nuestras vidas.

BER- Desarrollar un doble rol, dirigir y actuar, ¿ayuda a expresarte mejor como artista o resulta más complicado? ¿Nos cuentas este proceso?

CR- Pues espero que me haya hecho mejor, en el sentido de que aprendí a ver mejor las cosas desde el lado del actor. Era el único oficio del cine que yo no había hecho de alguna manera o que no controlaba, bueno no que lo controle ahora, sino que no me había dedicado, y aprendí muchas cosas, desde la escena, desde el cuadro, de cómo puedes influir, en lo que para mí es lo más importante en el cine que es el ritmo, el ritmo que también es tono y es color, y lo pude sentir de manera muy clara ese poder del que hablan tanto, el poder de la escena, el director siempre cuando está fuera quisiera de pronto que se respondiera más rápido, o que alguien dejará más espacio, y tú no puedes hacer nada y ahí también, surge la magia de lo que hacen los actores y pues, lo tomas, pero hay veces que sí, quieres incidir en el ritmo y estando delante de la cámara, pude hacerlo y eso es una cosa que contrabalanceó una pérdida importante, que fue la de perder el pincel de la mano, y tener que pintar a través de representante, y entonces eso fue duro, pero aprendí mucho y creo que definitivamente enriqueció mi conocimiento sobre este oficio.

BER- En "Nuestro tiempo", nadie se salva, ni los niños, ni los adolescentes ni los adultos; las dinámicas del amor son difíciles para todos.

CR- Sin duda, esa es parte de la condición humana, nadie nos salvamos pero todos tratamos, no es sólo salvarnos, sino ser mejores, comunicarnos, encontrarnos, establecer puentes que luego dinamitamos, los estropeamos y luego, los volvemos a construir, metemos las piedras una por una y a veces son sólidos y a veces se quedan por muchos años, pero al final todo acaba cayendo, como todo en la vida, como la propia tierra que desaparecerá del universo algún día, pero siempre seguimos visualizando, siempre seguimos luchando, eso es algo increíble cuando haces una película, asimilas y miras atrás y ves todo lo que tuviste que hacer, decisión por decisión, cientos o miles de decisiones día tras día que se van sumando y lo ves hacia adelante y hacia atrás, dices creo que no se puede. Un poco como la existencia de la tierra, bueno todo en proporción guardada, y es como el ser humano puede estar aquí, demasiadas coincidencias lo que nos tratan de explicar los científicos. En fin, si lo ves hacia atrás parece imposible, pero hacia adelante siempre tienes esta esperanza que viene de la visión y de ahí surge todo, la construcción de las ciudades, de las grandes obras, de una película, hacer una computadora, poner gente en el espacio, etcétera, si lo ves hacia adelante, siempre tienes esta ilusión que es tu motor y que te lleva, y que nos lleva a hacer cosas increíbles por complejas, pero que si las viéramos hacia atrás nunca las intentaríamos, entonces eso es algo que me sorprende muchísimo y bueno, esta capacidad del ser humano de luchar por sus visiones, nada más.

BER-Siempre hay un cuidado importante en los encuadres. En esta obra, hay algunas tomas que focalizan ángulos improbables, donde fuera del campo, continua a desarrollarse el relato. ¿Es así? ¿De dónde te vino esta idea?

CR- No es una idea específica, o sea, no es una ocurrencia, como tratando de introducir un mecanismo para que puedan surgir ciertas cosas. No me interesa el cine desde ese lugar, me interesa el cine desde un lugar más intuitivo. El control surge de la propia organicidad de la intuición, más que de una programación racional de la realidad. Entonces no te puedo contestar con precisión, pero lo que si sé es que siempre he sentido a la cámara y al cine como una ventana, una rendija que te permite ver sólo un fragmento, un pedazo de la realidad, pero que toda ella existe, toda más allá de lo que ser por la mirilla de la puerta, entonces por eso te sales de campo, los sonidos están fuera y entonces sólo ves un pedazo, pero a mí eso me encanta porque de hecho es así como experimentamos la vida. Tú ahora estás viendo hacia mi como en unos 100 grados o bueno 120, no lo sé. Pero atrás de ti, hay muchas cosas ocurriendo que yo estoy viendo y las estamos oyendo los dos, entonces de esa misma manera, yo concibo el cine, no como algo que se inventa dentro de esas cuatro líneas que hacen el rectángulo, sino que el rectángulo es lo poco que puedes ver, entonces lo que pasa está fuera del rectángulo es tan importante como el rectángulo. Eso que está afuera son como las cosas que pasan en la vida, como alguien que habla atrás de ti, o en un árbol, o detrás un árbol que no te ve a ti, es decir, la existencia va mucho más allá de esta cosa elemental de Hollywood o de la publicidad que sólo lo que tienes enfrente de la cara y alumbrado es lo que cuenta.

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Carlos Reygadas durante la presentación en rueda de prensa de su obra `Nuestro_Tiempo´ - foto ASAC.

BER-La escena de la llamada en Skype, subraya esa incomunicación entre la pareja, donde uno lo ve y el otro no, donde hablan, pero en realidad no se escuchan. Recuerda la incomunicabilidad de Michelangelo Antonioni, pero en este caso con una lectura moderna.

CR- Sí, entiendo, Antonioni, grandísimo maestro, pero él lo hacía de una manera poética, un poco más deliberada y por lo tanto, donde incluía simbología y todo, y yo lo hago en manera más pedestre, más vitalista y mucho más cercana, no a lo alegórico, sino a lo crudo y a lo real, pero efectivamente ese momento, al igual que en todas mis películas tratan de esta búsqueda del humano por comunicarse o fracasar en ello y luego volverse querer comunicar. La comunicación y por eso, la convivencia y la socialización es compleja porque la realidad es compleja, porque no somos máquinas que tenemos ciertos niveles de conocimiento y que están en consonancia y ordenados, sino que somos capas que se mueven entre sí, que son difusas y entre las que tenemos que encontrar puntos en común o un lenguaje común todo el tiempo. Entonces, por ejemplo, en la película, pues el hombre normalmente es muy racional, Juan es verbalizante, es analítico. La mujer es muy emotiva, comunica de una manera menos elocuente, pero en ciertos momentos ella es de una elocuencia brutal y con cosas profundas, y él es muy sentimental también, pero no siempre esos momentos cambian todo el tiempo, entonces estos puentes de los que hablaba antes, no se construyen en terrenos muy firmes. Pero a través de la empatía y de esta esperanza de la que te hablo, se busca siempre más, buscar esas lianas que nos unan a pesar de que están siempre ancladas en tierras suaves, y sí, de eso se trata la película, de esa búsqueda.

BER-Después del rodaje o bien, de un proyecto finalizado, ¿encuentras las respuestas a las preguntas existenciales o las que te planteaste al inicio?

CR- Para mí a diferencia de lo que mucha gente puede creer, el cine no es una especie de autoterapia ni de filosofía personal ni de espacio de reflexión. El cine es un vehículo, es un espacio de expresión, mucho más parecido a cuando a alguien en la vida y le dices que mire ese paisaje, o a algo que tiene que ver mucho más con la búsqueda del espejo, el espejo en el que nos vemos todos, no en el sentido narcisista, el espejo del hablar y que alguien voltea, entonces en ese espacio es el que trato de vivir, de expresar, de comunicar y que siempre es expresión sea sólo de un continente, es decir, de un vaso que luego siempre sea susceptible, sea llenado por el espectador con su propio líquido, o sea, el contenido lo aporta el espectador, yo no quiero aportarlo al cien por ciento, sino sólo crear las formas para que cada quien, desde su contexto, de su vida pueda sentirse libre, tal y como ocurre en la vida misma, la vida misma está aquí y tal, pero no nos dice nada, entonces algunos se extasian con ella, otros se aburren, otros a veces sí, a veces no, lo cual no quiere decir que yo cree deliberadamente acertijos o lugares de la subjetividad, o del postmodernismo donde cualquier cosa vale, sino que trato de crear objetividad o una fracción reconocible donde hay un desdoblamiento de la realidad, pero ligero para no haga falta todo un sistema de codificación como en la fracción profunda de la música o de la pintura, creo que trato de hacer esta realidad reconocible, desdoblada ligeramente, pero lo hago para expresar y encontrar reflejo en otros seres humanos. Entonces no es una autoterapia y no tengo ningunas preguntas específicas ni mucho menos respuestas específicas.

-Carlos, terminamos con esta pregunta. ¿Qué sigue?

-Bueno pues siguen un montón de cosas personales. El cine es una pequeña parte de nuestra vida. Hay muchas cosas personales, y a nivel cine, no lo sé, siempre tengo alguna idea, siempre tengo una película lista y luego acabo haciendo otra cosa, como todos no paramos de cambiar y el cine es tan pesado y tan aburrido a veces de hacer que, si no responde a algo que me es relevante, muy relevante, a nivel personal y psicológico, no tengo la fuerza para hacerlo, entonces como ya he vuelto a cambiar, pues hasta para mi es una sorpresa lo que queramos hacer. Creo que lo que tenía planeado ya no va a ser.