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Una librería de ensueño

Escrito por Redacción Iberarte el . Publicado en Opinion

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Librera Lello 8Situada en Oporto, Portugal, la librería Lello una de las más bonitas y emblemáticas del país y del mundo.

Por José Belló Aliaga

Oporto.- Francisco Xavier Esteves (1864- 1944) fue el ingeniero responsable de la construcción del edificio Lello. Hombre de ciencias, graduado en ingeniería en la Academia Politécnica de Oporto (1886), también tenía un gusto particular por la literatura, que manifestó en los tiempos de la facultad, donde dirigió el Álbum literario conmemorativo del tercer centenario de Luis de Camões (18880). Su afinidad con las letras queda para siempre marcada por la construcción de esta librería, que es una de las más emblemáticas del país y del mundo.

La fachada
La Librería Lello está situada en pleno centro de Oporto, cerca de la Torre de los Clérigos, concretamente en la Rúa das Carmelitas 144.

Librera Lello 1Imagen: La Librería Lello está situada en pleno centro de Oporto, cerca de la Torre de los Clérigos, concretamente en la Rúa das Carmelitas 144.

La fachada de estilo neogótico es impresionante por sí sola, pero además por la ventana y las dos figuras que la flanquean. Se trata de un par de pinturas del profesor José Bielman que simbolizan, una, el arte, por medio de una escultura, y la otra la Ciencia, que exhibe uno de los símbolos de la antropología.

Los hermanos Lello
José y Antonio Lello nacieron en la Casa de Ramadas, parroquia de Fontes, en Santa Marta de Penaguiao, hijos de un propietario rural. José Lello fue el primero que se vino para Oporto. Hombre de cultura, amante de la lectura, de los libros y de la música, sueña con ser librero, lo que viene a ocurrir con la apertura de la primera librería y editorial en 1881 junto con su cuñado. Después del fallecimiento de este, José Lello constituye la sociedad “José Pinto de Sousa Lello & Irmão”, con su hermano Antonio Lello, 9 años más joven.

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Imagen interor de la librería Lello.

Los dos hermanos, conocidos en la ciudad como los hermanos unidos, forman parte de un círculo de activos burgueses e intelectuales de Oporto. Republicanos, cuestionan envolverse en la vida pública, en el desarrollo industrial y comercial de la ciudad y en su actividad cultural, en aquella época del siglo.

Los guardianes de Lello
En el interior de la librería destacan un conjunto de bajos relieves donde se representan a sus fundadores, José Lello y Antonio Lello.
A lo largo del salón se encuentran los bustos de algunos de los más importantes escritores portugueses: Camilo Castelo Branco, Antero de Quental, Tomás Ribeiro, Teófilo Braga y Guerra Junqueiro.

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Vista de la magnífica Librería Lello.

Decus in labore
El techo puede confundir a quien lo contempla. Parece que vemos madera tallada, cuando en realidad se trata de yeso pintado, técnica que también fue usada en los ornamentos de la escalera.

Ya la vidriera es lo que parece, una estructura de vidrio de 8 metros de largo y 3,5 metros de ancho. La frase “decus in labore”, dignidad en el trabajo, enlazada en el monograma de los hermanos Lello, recuerda la regla de oro que se aplica a todos los que entran en esta casa, sean colaboradores, clientes, lectores o simplemente curiosos.

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Imagen: la vidriera es una estructura de vidrio de 8 metros de largo y 3,5 metros de ancho.

Carruaje de madera
A lo largo del pasillo central, se encuentra un riel y, más adelante, un carruaje de madera.
Con este carruaje, en épocas anteriores, eran transportados los libros para guardarlos en el almacén.

La escalera carmín
En el álbum descriptivo de la librería Chardron Lello & Irmão, se cita textualmente:” quien va recorriendo el salón, se encuentra con una escalera, es una pieza de sorprendente atracción por su apariencia de levedad que cumple el audaz objetivo de su concepción. Se siente el deseo de subirla y también el miedo de que nuestro peso la haga caer”.
Al subir la escalera que da acceso a la primera planta es obligado fijarse en los detalles de los frisos que la rodean. Y cuando sea conveniente mirar hacia arriba y apreciar la vidriera que se encuentra en el techo, antes descrita.

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Imagen: la escalera  es una pieza de sorprendente atracción por su apariencia de levedad que cumple el audaz objetivo de su concepción. Se siente el deseo de subirla y también el miedo de que nuestro peso la haga caer.

Detrás de la escalera
Bajando las escaleras, es posible contemplar dos bustos de bronce, ambos del escultor Abel Salazar. Pertenecen a Eça de Queiroz y Miguel de Cervantes, dos de los más grandes escritores de la Península Ibérica.

José María de Eça de Queiroz (1845- 1900) es uno de los más importantes escritores portugueses. Sus obras más famosas son “Os Maias” y “El Crimen del Padre Amaro”. Al inicio de su actividad como escritor, su padre, el juez José María de Almeida de Queiroz, le envió una carta a los editores de la Librería Chardron, pidiéndoles que publicasen la obra de su hijo. De hecho, los primeros libros de Eça de Queiroz fueron publicados por esta librería, pero no fue por la carta enviada por su padre, sino por el talento indiscutible de uno de los más grandes novelistas portugueses.
Miguel de Cervantes inmortalizado en la librería Lello, en sus libros y en este busto de bronce.

La actividad librera
La actividad librera en Oporto al inicio del siglo XX estaba de una forma general vinculada a la actividad cultural y a la clase intelectual y artística de la época. Había una relación natural entre las libreias/editores y los autores, pensadores, artistas, que raras veces no formaban parte del círculo de relaciones sociales y familiares de los editores.

La edición
La actividad editorial estuvo marcada por la pasión por los libros y la cultura. Este amor al arte dio origen a la creación de ediciones especiales, editadas en número reducido, con la colaboración de artistas plásticos, como ilustradores y pintores, y con un cuidado y excelente trabajo gráfico.

El librero
El librero es el alma de una librería y Lello no es una excepción. El Sr. Domingos, funcionario de la casa durante 52 años, empezó a trabajar en la librería con funciones más sencillas hasta conseguir el puesto de librero. Para él ser librero es un arte.

Según afirma Lea Lello: “existían los clientes de Lello y los clientes del Sr. Domingos”.
Según el Sr. Domingos un buen librero debe: “conocer de memoria el catálogo de la casa (Autores, títulos, fechas); saber reconocer selecciones cuidadas y libros raros; tener el trato correcto y adecuado cuando se relacione con los clientes; saber aconsejarse bien de los clientes cultos que puedan proporcionar pistas sobre autores para realizar los encargos y saber vender bien”.