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Sobre Cervantes, Argamasilla y El Toboso

Escrito por Ricardo López Seseña el . Publicado en Opinion

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Cervantes1Un interesante artículo de Ricardo López Seseña, del que habló en su conferencia en las pasadas Jornadas Cervantinas en El Toboso.

Leyendo a Azorín nos llama poderosamente la atención que, en su visita a El Toboso, le hablan muy familiarmente de Miguel, tan familiarmente que le achacan ser nieto de un Cervantes, médico de El Toboso a donde supuestamente venía a pasar los veranos.

Sin duda El Toboso había perdido su memoria histórica al respecto, ya que es fácilmente comprobable que los Cervantes toboseños procedían de Madridejos y eran gente noble, que hubieran perdido su nobleza si hubieran ejercido un oficio servil como el de médico. He estudiado el árbol genealógico de estos Cervantes, que en el fondo es el de los comienzos de los Cervantes manchegos, y todos emanan de Madridejos, en donde supuestamente, Alfonso VI les concedió terrenos y, cual mancha de aceite, se fueron extendiendo por la Mancha, llegando a ser muy numerosos en Urda y otras poblaciones aledañas.

Pero casualmente refiriéndonos a esa memoria histórica de que hablamos, providencialmente la hemos recuperado, y digo que providencialmente porque ha surgido en un libro escrito por Mellado en 1846 y titulado” Recuerdos de un Viaje por España”, que, en su recorrido por la geografía patria, llegando a Argamasilla primero y, al Toboso después, escribe lo siguiente:

“Cuando Cervantes trató su casamiento con doña Catalina Palacios y Salazar, se opuso tenazmente un primo de esta señora -que era natural de Argamasilla-, hidalgo, (que en una relación oficial de Argamasilla se dice que allí existía el dicho hidalgo de apellido Quesada, diciéndose del mismo, que sirvió de modelo para El Quijote) ridículo y presumido, por no parecerle el Manco de Lepanto bastante noble para enlazarse con su familia, rompió desde luego con doña Catalina toda clase de relaciones. Al tal hidalgo, que era extremadamente flaco, y tan consumido que solo sobresalían de su rostro los juanetes y las quijadas, le pusieron sus convecinos por mote Quijada…Habían pasado muchos años desde la boda de Cervantes, cuando vino a Argamasilla a la cobranza de atrasos de diezmos que, los vecinos adeudaban al Gran Priorato de San Juan, y su pariente por afinidad, bajo el pretexto de faltar algún requisito en los documentos que acreditaban la comisión, hizo que el alcalde que a la sazón era un tal Medrano, prendiese a Cervantes en una bodega de su casa, pues no había cárcel en el lugar. Entonces el insigne escritor para distraer el ocio de su prisión dio principio a su fábula inmortal, en la que se vengaba de su extravagante pariente tomándolo por blanco de sus burlas.”

En cuanto al Toboso se refiere: “Otra tradición existe en El Toboso que puede enlazarse con la que acabamos de referir, y que dio sin duda origen al personaje de Dulcinea. Había en aquel lugar un labrador rico, llamado Lorenzo, que tenía una hija muy coqueta a la que galanteaban varios mozos. Una tarde al ponerse el sol, llegó a su casa el viejo soldado, que pidió alojamiento por caridad, y Lorenzo no solo le franqueó la entrada, sino que le convidó a cenar. Sentaronse en derredor del hogar, y el recién venido entretuvo muy agradablemente a su huésped hasta la hora de recogerse, refiriéndole sus viajes, batallas y aventuras. Poco tiempo había pasado cuando llamaron con fuertes golpes a la puerta unos cuántos borrachos, que venían en busca del viejo Sacamantas o Vejiguero, nombre que daban en La Mancha a los recaudadores, para darle un baño en las charcas que hay en las Tenajerías, añadiendo que venía huyendo de Argamasilla donde había trabado camorra con los vecinos. Lorenzo les dijo que su alojado se había marchado ya, y cerró prudentemente la puerta; pero su hija, llamando a los mozos, les mostró una ventana por donde podían entrar hasta el pajar donde Cervantes roncaba tranquilo. Asienronse de él aquellos beodos, y sin respeto a sus canas, le ciñeron una soga a la cintura, y le sacaron en dirección a Tenajerías, con grandes carcajadas de la liviana moza. Finalmente, a las voces de Lorenzo y Cervantes, acudieron los cuadrilleros de la Santa Hermandad, y le quitaron de manos de aquellos furiosos, pero lo llevaron preso y maniatado a Argamasilla de Alba.

La casa de Lorenzo y Dulcinea se arruinó hace pocos años. Otros dicen que Cervantes dirigió ciertas puyas a una aldeana del Toboso y que los padres de esta lo encarcelaron; pero parece más verosímil lo primero.”

Hace el citado autor una descripción del Toboso, que nos parece importante por su originalidad, dice así: “La Villa de este nombre dista quince leguas de Toledo, a cuya provincia pertenece, y está situada en un plano inclinado sobre riscos. Tiene cuatrocientas casas, una parroquia, dos conventos de monjas, uno que fue de frailes y tres ermitas. Mandó fundarla el Gran Maestre de Santiago D. Pelayo Pérez de Correa, con objeto de asegurar el camino de Toledo a Murcia; y por haber en aquél termino muchas tobas o cardos, tomo el nombre y las armas, que consisten en una mata de tobas y un oso con el lema: Por sitio deleitoso el Maestre fundó esta Villa de El Toboso.
 
Desde muy antiguo tuvieron los tobosinos mucha oposición a los ejecutores de impuestos, haciéndoles burlas muy pesadas, como encerrarles desnudos en las grandes tinajas que allí se fabricaban; emborracharlos y ponerlos en un ataúd entre cuatro cirios durante la embriaguez, etc. pero la más usada era revolcarlos en el cieno de los pantanos atándoles con una larga soga, de cuyos extremos tiraban y aflojaban.”

Sin duda alguna, Mellado escribió lo que oyó a los naturales de El Toboso, y suponemos que de entre ellos la persona más ilustrada del momento, pero repetimos, inexplicablemente, hasta ahora y gracias a este descubrimiento no la hemos conocido por parte alguna, y allí nadie ha sabido darnos razón.

Ricardo López Seseña
Cervantista
Académico de nº de la Academia de la Hispanidad.